¿Te esfuerzas?, para quién, para qué…
Al lado de la flor amarilla, hay una vinotinto – purpura, que está empezando a florecer, en una nueva rama que nació en nuestra casa, y vaya que tiene varios botones, pero viéndola para compartir su floración como un diario, similar al de la su vecina amarilla, pensé: ¿hay que estar dando fruto todo el tiempo?
¿En qué momento nuestra propia vida se volvió una «micro empresa»?,
- horarios, y nos autosancionamos si incumplimos, ¿qué nos decimos?;
- planes, para dar resultados, ¿pero resultados para quién o para qué?;
- diagramas con estrategias, a veces copiando el día de los otros;
- medidas de comparación con las imaginarias vidas que vemos en «redes», redes que parecen pescadoras de la humana atención;
- indicadores para llegar a SER… eso que esperamos DEBEMOS SER… Pero, ¿y le he preguntado a Papá Dios, qué nos llamó a SER?, en principio Jesús nos vino a enseñar que Dios es PAPÁ, y lo que he aprendido de los papás y de Papá Dios, es que AMAN a sus hijos por lo que son: HIJOS
Papá Dios, claro que anhela que hagamos el bien, que respetemos, honremos, cuidemos, pero sabía que fallaríamos, no hizo máquinas con cero tolerancia al error, PAPÁ DIOS TE AMA POR QUE SÍ, bástanos su gracia es traducido en algunas versiones de la biblia como BÁSTANOS TU AMOR.
Además el mandamiento que mencionó nuestro hermano mayor, Jesús, fue 3 veces repitiendo el amor.

Entonces, ¿para qué esforzarnos tanto que el agotamiento y el autocuidado amoroso se transforme en tirano y falso autoamor?, ¿desde cuándo nuestros cuerpos no pueden descansar?
El Espíritu Santo nos habita y si nos calificará, ¿seríamos un lugar de buena atención o desgastado y fatigado?, el Espíritu Santo es el intercesor que clama por nosotros, es el que está dispuestos a guiarnos, dejémoslo hablar, recuerdo que alguna vez escribí sobre el huésped que nos habita, clic acá para leerlo
Recordando lo que Pablo escribió en la carta a los Romanos (8:26) «Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» // otra versión
«Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.»
POR AUTOAMOR, DÉJEMOS DE TANTO CORRER
Mírate, ¿qué dones tienes?, ok, pues son semillas de lo que Papá quiso que tuvieras para guiarte en tu hacer como Hijo de Él. Eso es solo tuyo, y aunque otros lo hagan, nadie lo hará como tú, porque Papá sabía que tú podrías hacerlo de una manera muy especial
Duerme, come bien, nutre tu espíritu, ora, lee la biblia, ejercítate, pero sobre todo cuídate como Jesús nos recomienda cuidarnos: CON AMOR