Somos, por VOLUNTAD de Dios, para…

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Paula Cristina, pequeña seguidora de Cristo, hija de Dios, por su Voluntad y Amor.

Empezando a leer la segunda carta del apóstol Pablo, dice:

«Pablo, un apóstol de Jesús el Mesías por la voluntad de Dios, según la promesa de vida en Jesús el Mesías, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Jesús el Mesías, Señor nuestro». 

Pablo (antes Saulo) es apóstol por VOLUNTAD DE DIOS, entonces acá la frase es por voluntad de, saltó de la Biblia mientras leía, y vi que Pablo fue apóstol por Voluntad de Dios, y fue apóstol DE Cristo Jesús.

ES y DE, ser y claridad (para qué), es decir: es arquitecto de…, es profesor de… es papá de… Somos por voluntad de Dios, pero debe haber algo que complete esa frase y sea parte del para qué, si no somos como ollas sin uso por lo tanto al olvido, o como sal que no sala o como lámparas escondidas.

Es algo complejo, pero sencillo, SOMOS POR VOLUNTAD DE DIOS, Y ESO QUE SOMOS ES PARA ALGO. Otro ejemplo: soy esposa de Nícolas, entonces ahí hay una característica mía y que me indica un para qué, es ser esposa de mi amado esposo, no de otro. Es lo mismo que ser hija, hija DE… eso me hace buscar honrar, amar y cuidar a mis papás, o hermana de día, tía de… Hay un rol diferente al ser esposa, hija, hermana y tía, y de quién, completa la frase y da sentido para el «hacer».

Pero a veces queremos ser otros y con otros propósitos, para hacer algo opuesto. ¡Ojo! este podría ser el punto de partida para que la amargura se asiente en nuestra buena tierra.

Y es que yo quería ser la super hiper mega empresaria, soñaba con los trajes, los maletines de cuero (por una novela que había y las películas que veía), estrategias de grandes multinacionales, liderar equipos transnacionales, ser la jefe, la líder empresaria en juntas directivas, viajes, y super planes corporativos. Y estuve en enormes empresas desde que me gradué y también cuando viajé al master, tuve la oportunidad de estar en grandísimas empresas, y estar en ambientes de estrategia y dirección, pero había algo que no «cuadraba», mi esencia es más relajada que de trajes (me aburren y poco me agradan), soy más de morrales que de bolsos y carteras, y a veces pensaba bastante diferente a lo que veía del mundo empresarial… Entonces en algún momento decidí no buscar más trabajo, ni que otros me dijeran para qué servía o no, quería que mi «creador» me explicara, para qué me creó, quería que el que inventó a Paula Cristina me dejara ver el manual de creación, los ajustes y los usos, que esos dones como talentos pudieran salir a la luz como cuando destapamos un regalo y empezamos a leer y a descubrir para qué más puede servir; quería encontrar mi verdad.

Esto fue hace casi 11 años, y ha sido maravillo el camino, doloroso en algunas «pulidas y ajustes», pero gratificante y maravillosamente sorprendente en muchísimas situaciones. Al decir, «que se haga tu voluntad», es necesario ser manso y moldeable (y de esto… muy poco he tenido, pero he sido desde muy niña «enseñable»), y desaprender para aprender (y yo disfruto aprender lo que me llama la atención, y Papá Dios sí que sabe llamar mi atención).

Él sabe cómo cada uno de sus hijos aprende, somos hechura suya, somos obra de sus manos, y la obra sigue porque somos «obras en continúa construcción»:

  • Mt 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. -Dijo Jesús-
  • Génesis 2:6 Entonces YHVH ’Elohim modeló al hombre de la tierra roja, e insufló en sus narices aliento de vida. Y el hombre llegó a ser alma viviente
  • Ef 2:10 porque somos hechura suya, creados en Jesús el Mesías para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas // Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.
  • Fil 1:6:  Dios empezó el buen trabajo en ustedes, y estoy seguro de que lo irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo vuelva //  estando plenamente convencido de esto mismo, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la seguirá perfeccionando hasta el día de Jesús el Mesías.

Pero recordemos, para esto, debemos ser moldeables, dejar que Dios pueda hacer la obra, como si volviéramos al taller del alfarero, a veces tendrá que pulir, moldear y en algunos días parecerá que nos vuelve a moldear desde ceros… Pero escrito está: sus planes para nosotros son de bien-estar y no mal (Jeremías 29:11)

Entonces, ¿cómo nos presentaríamos para iniciar una carta?

En mi caso, una de las opciones podría ser: Paula Cristina, pequeña seguidora de Cristo, hija de Dios, por su Voluntad y Amor.

Otra podría ser: Paula, hija de Papá Dios, para hablar del amor de Papá Dios.

O, Paula Cristina, artesana aprendiz para sembrar semillas a través del arte y las palabras. Porque creo que las palabras hacen eco, y no siempre, se las lleva el viento.

y tú, ¿cómo te presentarías?

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