¿Antes eran títulos, ahora son números?

Estaba escuchando una clase de emprendedores, y me surgió una pregunta, ¿por qué ahora importan tanto los números individuales?

Antes eran los cartones/títulos/certificados, ahora son los números de seguidores, comentarios, ventas, etc. Para que los llegamos a 21 es una celebración, pero los que tienen 500 dicen que es pequeña su comunidad, para los que llegan a 1.000 quieren agradecer y llegar a los 2.000, pero en mi mente una claridad llegó cuando alguien preguntaba en la clase de hoy:

¿Qué prefieres, hablar en un estadio con 50.000 personas o con 1 persona?

Muchos eligen 50.000, porque la responsabilidad y presión de hablar a 1 puede ser mayor…

Entonces, ¿por qué el afán de tener números altos?, antes había excusas o justificaciones por no haber terminado el bachillerato o no haber entrado a la universidad, ahora hay risas de vergüenza para explicar que no hay muchos «seguidores». ¿Por que vergüenza?, y ¿qué tan responsable es lo que hacemos para esos que sí están ya?

Y recordé que Jesús, tan solo tuvo a 12, y Dios durante el Antiguo testamento tenía a veces 1 «mensajero» para su pueblo. Entonces, mejor seamos «mensajeros» de lo que Dios a sembrado en cada uno, así sea con UNO, porque no sabemos ese UNO a cuántos llegará.

Juan el Bautista, habló de un mensaje, y vaya lo que sucedió cuando llegó el protagonista de su mensaje. Los discípulos, estuvieron en formación también, estuvieron con Jesús, y no eran perfectos, ni antes de estar con él, ni estando con él, ni aún después de él, pero sí fueron mejores después de estar con Jesús, y después otros más creyeron en ellos, en lo que habían vivido con Jesús, y en lo que Jesús era para los que no le conocían aún.

Actualmente, muchos no saben de Dios, habrán quizás escuchado de Él, pero no saben de Él porque no han tenido una relación con Él.

Y hay otros que ni siquiera han escuchado de Él, como un niño que hace poco escuché preguntar a su mamá, ¿y quién es Dios?, luego que su mamá en medio de un cansado suspiro dijo: «hay Dios mío».

Hay mucho por hacer aún, hay niños, jóvenes,  adultos y ancianos que aún no saben quién es Dios, no conocen a Jesús como hermano mayor, y por lo tanto no saben de la Paternidad de Dios. (Espíritu Santo, ayúdanos a que los conozcan a ellos y a ti también, por favor).

Entonces, ¿por qué el afán de tener números altos?

El fin de semana estuvimos, como visitantes, en una feria de emprendedores (de manualidades), y vimos cómo los materiales que se usan para hacer cosas «bonitas», pueden contaminar por siglos, como los colores de algo, son motivo de elección, pero, ¿qué estamos haciendo con lo que nos ha dado Papá Dios cuando nos creó?

Cada uno, puede sembrar desde lo que que hace, desde su lugar, pero recordando que los títulos pasaran, que los números son solo cifras, y que el amor de Dios perdurará

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