Aferrados al que nos enseñó a direccionar nuestra «fe»…

Esperanza, amor, oración; son aspectos que están intrínsecos en los Hijos de Dios; ¿pero por qué?, porque por la fe nos reconoce, porque por la fe somos salvos, porque sin fe no existe Papá Dios.

Dicen los diccionarios que fe es el conjunto de creencias, entonces está en nuestras creencias el sentido de aquello en lo que creemos, aquello en lo que tenemos puesta nuestra fe; pero si buscamos en los frutos del Espíritu Santo podemos encontrar que también hablan de la fe:

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza;… (Gálatas 5: 22-23a / RVR1960)

Es decir, que si pensamos en un fruto es porque es algo que crece en un árbol -posiblemente-, y por lo tanto de aquello que se alimenta el árbol, es de aquello que se ALIMENTARÁ EL FRUTO, según de lo que beban las raíces del árbol, será con lo que se HIDRATARÁ EL FRUTO, entonces de donde esté plantado hoy el árbol, es DE DÓNDE SE RECOGERÁ EL FRUTO… Pensemos, en ese bello proceso desde que Dios eligió la «buena tierra», luego decidió sembrarnos allí como una de sus semillas, y entonces un salmo como el siguiente parece que dibujará el árbol en nuestros pensamientos al punto que cobrará pura vida, «ES COMO ÁRBOL SEMBRADO JUNTO AL ARROYO / JUNTO A SURCOS DE RIEGO…»

El arroyo es vida, es de donde las raíces toman agua, y beben los sorbos de agua para hidratarse de tal manera que dice: «SU HOJA NO SE MARCHITA»… Son aguas que permanecen hidratando, porque así como en Isaías dice que la palabra de Dios no regresa vacía; por tus propias experiencias podrás reconocer que tampoco sus aguas dejan de hidratar nuestras raíces y llevar «vida», a cada área de nuestras vidas, constante y gloriosamente…

Salmos 1… 3″Será como árbol plantado, junto a Surcos de RIEGO, que DA FRUTO A SU TIEMPO», y su Hoja no se Marchita»… (BTXIV)

El FRUTO SE DA EN EL TIEMPO QUE SE DEBE DAR, debe crecer de algo, en un árbol, no es un fruto espontáneo de la nada, hay raíces, hay procesos, hay CRECIMIENTO, hay semilla que crece, y según los NUTRIENTES SE PUEDE MULTIPLICAR, Y RE-SEMBRAR (no sé mucho, pero de lo que sé es que de los frutos, se toma la semilla para volver a sembrar… Así que de los frutos se llega a re-sembrar, una y otra y otra vez); ¿entonces qué tal está el fruto de la «fe», de nosotros para volverlo a sembrar una y otra vez?

El fruto no es inerte, es decir requiere alimentación, es VIVO, requiere nutrición, cuidados e hidratación.

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