Para opinar se emiten palabras, posiblemente «palas» para sembrar o para proteger, «palas» para bendecir o maldecir, «palas» que se toman con cuidado para cuidar el terrario ajeno o para echar desechos pa’ erróneamente decorar. Palabras – «palas»… Palo’ que sea o pa’ usarlas mejor en la diaria labor de pensar, comunicar y mejor labrar… (labrando podemos cuidar al otro como «tierra fértil», elegida por Papá Dios, para sembrar, como la Parábola del sembrador, las palabras podrían ser como semillas para bendición, para multiplicar y aportar más y mejor al que oye y también sobre el que intentamos opinar.

Para opinar es necesario, ¿solo pensar?, pues pienso que también es necesario conocer de primera mano, haber compartido con el otro, o mejor ni pa’ qué opinar. Porque cuando hablamos de otros con otros; podríamos estar «honrando», en vez de estar sembrando semillas de rechazo, juicio o desaprobación, esto es algo que puede estar más presente en unas culturas que en otras ( a veces, nos encontramos en conversaciones incomodas, en las que no queremos estar, para esto es mejor no solo callar, es mejor ni siquiera participar). Palabras se hablan, pero también se escuchan y por lo tanto se «guardan», y esto puede afectar lo que de otros podemos empezar a pensar.
Lo que sí es para todas las culturas indiferente, es que cuando hablamos de otros que no están presentes, es mejor hacerlo de buenas cosas, en vez de aquellas no tan buenas… Pues escrito está:
No te canses de hacer el bien, y también dice en otra parte: pensemos en TODO lo bueno, verdadero, honesto y digno de HONRA (pues a veces me he encontrado a mi misma, pensando en decir algo acerca de otro con alguien diferente: y pienso: ¿esto podría decirlo si el otro estuviera presente acá y con alguien diferente?)
Bendigamos, contemos lo posiblemente bueno de los demás, a veces hasta parece un RETO INTELECTUAL, pensar y hablar lo BUENO DE LOS DEMÁS, parece que esto podría ser también parte de la gratitud y la honra: por ejemplo contar algo con intención de burla, podría tomar un giro muy diferente si lo contamos con intención de gratitud o exaltación como si fuese un intenso entrenamiento mental para re-pensar y re-crear lo que estamos pensando en comunicar… Pensar para hablar no es suficiente, porque también se puede re-escribir para cambiar lo que queremos comunicar; comunicarlo pero en un lenguaje de gratitud, de honra o de admiración!; no por lambón, sino porque esto genera una postura diferente en la mente y hasta cuida y da vida a nuestro propio corazón; del que por cierto escrito está: mana la vida, por esto mejor cuidemos lo que oímos, lo que pensamos y lo que hablamos –> Palabras, palas, o semillas para sembrar!
No nos acostumbremos a la forma de hablar ni de pensar del lugar en el que estamos o con quienes muy a menudo hablamos: PORQUE EL HIJO DE DIOS, PUEDE ESTAR EN UNA REUNIÓN PARA BEN-DECIR, y Papá Dios es quien realmente escudriña el corazón; por esto empecemos a pensar lo que de otros hablamos a los demás, y retemos nuestra mente a la búsqueda del tesoro para compartir lo bueno de los demás.