HAMBRE DE DIOS… DE JESÚS = EL PAN DE VIDA (parte 1)

el

En la última ocasión, en la que escribí en este blog, lo hice sobre el hambre física, necesitar y querer comer alimento; hoy lo he hecho sobre el hambre espiritual, y para esto, es necesario recordar que también somos espíritu, pues fuimos hechos a Su imagen y semejanza… Y Su Espíritu, Su aliento de vida sopló sobre nosotros, y así, Su Vida, nos dio Vida.

Génesis 1:26a Y dijo Elohim: Hagamos a un hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. (LBTX)

Génesis 2:7 Entonces Dios tomó un poco de polvo, y con ese polvo formó al hombre. Luego sopló en su nariz, y con su propio aliento le dio vida. Así fue como el hombre comenzó a vivir. (TLA)

Entonces, si para el cuerpo necesitamos alimento… Para el espíritu también, ¿verdad?

Y para este tipo de hambre la mesa está puesta toooodo el tiempo, en toooodo lugar, solo basta con tomar la decisión de quererse sentar.

Hay platos de todo tipo:

  • Ligeros y sencillos;
  • Otros un poco más espesos (que necesitan más tiempo para masticar);
  • Otros refrescantes, como agua fresca;
  • Otros que fortalecen el músculo de la fe;
  • Otros que son como esas bebidas que ayudan a arrancar de nuevo;
  • Algunos como frutas, que traen semilla y se multiplican cuando se siembran en la buena tierra que se cuida con amor;
  • Algunos que con gusto se parten y se comparten;
  • Hay de los que dejan recuerdo en la memoria por su grato aroma;
  • Y hay otros que hacemos nuestros favoritos.

Hay tantos tipos de platos en su mesa, que cada vez que nos habla es bueno recordar que nos ama y nos conoce, por lo tanto a la mesa pone eso que nos gusta, aquello que necesitamos o Él sabe que nos sirve.

Un Padre Amoroso, un Hermano que dio su vida por nosotros, y un Espíritu de Vida, sirven esa mesa con tanto cuidado, cada día; y aún lo que parece pesado, viene con tiempo extra para que podamos masticarlo.

¿Y de qué tipos de platos hablo?, ¿qué estoy visualizando como Sus platos para el listado anteriormente descrito?

Las historias de Su Palabra, los innumerables versículos de aquello que en vajilla de lujo nos ha servido, (de lujo, porque pertenece al Rey que es dueño de todo lo que en cielo y tierra hay); es una vajilla que algunos llamamos Biblia, otros Escrituras… Vajilla resistente a más de 2.000 años.

Josué 1:8 No se aparte de tu boca el libro de esta Ley. De día y de noche meditarás en él… (LBTX)

Es un ejemplo donde la mesa SIEMPRE está servida, aquella mesa que está lista en todo tiempo y lugar, y que basta con sentarnos para poder deleitarnos en tan exquisitos manjares para nuestro espíritu poder alimentar, 24/7, porque nunca cierra, siempre está dispuesta.

Salmos 119:16 Me deleitaré en tus estatutos, No me olvidaré de tu palabra. (LBTX)

Jeremías 15:16 Cuando descubrí tus palabras las devoréson mi gozo y la delicia de mi corazón, porque yo llevo tu nombre, oh Señor Dios de los Ejércitos Celestiales. (NTV)

Salmos 1:2 sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! (LBLA)

Hay más maneras en las que nos alimenta, y solo Él sabe cual es el mejor alimento (pues a su imagen y semejanza fuimos hechos), la oración, la intercesión, el servicio, la lectura y meditación de las Escrituras (no basta con tener ese libro puesto, como un plato en una alacena, o una fruta que el polvo daña; es necesario COMERLO)… Y hay otras más, es un Papá muy creativo y recursivo.

Alimentar para que crezca y se desarrolle, como el cuerpo lo hace desde que nacemos, igual debe hacerlo nuestro espíritu cuando nacemos de nuevo. Es de esos alimentos que cuando tenemos hambre, alguien podría ser exhortado a traernos, pero aún así debemos decidir tomarlo y masticarlo… Como cuando reflexionábamos sobre qué tanto degustabamos lo que teníamos en el plato, si saboreamos el arroz, la carnecita, la verdura… Igual, seamos exhortados a ser conscientes para degustar sus manjares.

¿Y por qué es necesario este alimento para vivir?

Génesis 2:7 Entonces Dios tomó un poco de polvo, y con ese polvo formó al hombre. Luego sopló en su nariz, y con su propio aliento le dio vida. Así fue como el hombre comenzó a vivir. (TLA)

Tomemos, cada día de Su Espíritu, su aliento de vida, de ese que sopló sobre nosotros, porque Su Vida nos dio Vida, sentemos de día y de noche en la mesa que siempre, por gracia, está servida.

 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Avatar de Juan Carlos Romero Juan Carlos Romero dice:

    Gracias, siempre estamos necesitados de quien nos dé la caramañola con el Agua Divina para continuar con el trayecto, debo recordar lo importante que es permanecer hidratado. Un abrazo

    Me gusta

Deja un comentario