Tic-tac-tic-tac…

En ocasiones parece un confidente o alcahueta, casi un amigo con el que se hacen planes y se abocetan historias, incluso se le pide consejo para andar, tomar decisiones o detenerse. Más de una vez es observado, quizás es lo último que los ojos buscan antes de acostarse y lo primero al levantarse, a veces con ilusión, otras con horror y otros sin mirar porque casi una costumbre es y toca volver a mirar. No es siempre igual, es variable y no depende de sí mismo, pero muchos si dependen de él. A veces es delgado, ancho, corto o largo, plano o multiforme, pero muchos sin él se sienten vulnerables, casi desnudos, es más, si lo olvidan corren con la fidelidad que apresura sin espera.

En este corto proceso en el que he compartido mis escritos, algo llamó mucho mi atención porque en otros lo vi o yo lo viví, hay palabras que parecen muletillas para soportar nuestros discursos: «sin tiempo», «parece que el tiempo no es suficiente», «el tiempo es corto», «el tiempo es poco», «me quede sin tiempo»… Pero, ¿qué es el tiempo?, ¿dónde se adquiere eso que se agota?, ¿si se adquiere podría recagarse, no?, ¿es todo culpa del tiempo?

No sé ni pretendo dar respuesta a estas preguntas, pero sí he visto cómo el agobio empieza a empoderarse en quienes piensan o miran a ese confidente continuamente, que no depende de sí pero muchos dependen de él, es tan pequeño como queramos pero, casi todos tenemos uno muy cerca, el que indica el tiempo, el reloj, está en el brazo, en la mano, en la pared, donde sea, pero siempre al alcance de los ojos como si fuera un amigo al que se le piden consejos para andar, tomar decisiones o detenerse.

Mira cuántas veces y qué tan seguido mencionas las palabras que parecen muletillas para soportar tus sonoras o silenciosas intervenciones.

Hoy leí por primera vez una línea de palabras en la que decido descansar, aunque el tic-tac-tic-tac… Siga sonando. Quizás a ti, o a alguien que conozcas, puede serle útil:

Salmos 31:15 (a) 

15 En tu mano están mis tiempos (RVR 1960)

Todo cambia, cuando entendemos que hay alguien más sabio y poderoso que tiene poder, y que se mueve en la eternidad, donde el tiempo no se acaba ni parece poco.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    Siempre gracias por recordarnos siempre en quien debemos confiar. Un abrazomm

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    1. Avatar de paulicastros paulicastros dice:

      Así es, solo confiar en Dios será necesario

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