En constante bendición de transformación, «por y en amor», de Papá Dios.

Al intentar dibujar un ave, un atardecer, un árbol o una flor, algo que Dios creó, nosotros solo llegaremos a «imitar». Podemos buscar el detalle para que parezca casi real, pero esa realidad solo puede hacerla Papá Dios.

Cuando hice este dibujo de un colibrí, hace muchos años no sabía para dónde iría. Y hoy, buscando fotos viejas de los cuadros para publicar las opciones de nuestro nuevo proyecto de regalos y autoregalos, esta ave apareció.

Puedo recordar que parecía un reto, no había pintado muchas aves antes de esta, y con dos materiales en un cuadro, pocas veces había probado; pero sí puedo ver esta foto y recordar cuánto aprendí al hacer los detalles con carboncillo, y cómo los colores metalizados se fueron mezclando sin estructura rígida, y así el ave poco a poco se fue manifestando.

El sentido de las rayas iba dando volumen al pecho del ave, no sabía cómo hacerlo, pero aprendía que las curvas generaban «volumen» en el ave, y la dureza del trazo era la intensidad del color en cada trazo.

El cuadro hecho en un cartón paja, era un ejercicio para mí pero ahora está en casa de una mujer que quería tener un ave así; pero yo no lo podía saber, lo hice de manera «casual», pero el ejercicio de esto, se fue para bendecir la vida de alguien más. ¿Cuántas acciones hacemos como «práctica», y mientras tanto son asignadas para bendecir a alguien más?, y cuando lo hacemos para aprender, suele ser más sencillo porque la presión de la perfección disminuye, y la expectativa de pensar en la mente de alguien más, no existe «pues estamos entrando que no somos expertos, sino aprendices, simplemente aprendemos, y por lo tanto no hay necesidad de «demostrar «.

Con cuánto amor y detalle nos creó Papito Dios, cada parte, cada detalle, cada ojo, cada parte de nuestras manos, aunque parezca imperfecto… Para él fue completamente detallado, pensado, planeado, y creado con amor eterno. Amemos lo que el Padre entregó, si amó a las aves, ¿cuánto más a nosotros, nos amó?

A veces creemos que la magia es verdad, el momento «inmediato», pero por lo general todo es un necesario proceso, porque la magia es solo ilusión, y por lo tanto es una falsa invención.

Paso a paso, paciencia, transformación, así es necesario ver cada situación. A lo mejor puede haber milagros -si así lo decide Dios-, pero cuando vemos algo de su creación, recordamos el tiempo que en su Presencia ha sido pensado, creado, cuidado y transformado.

A continuación un ejemplo de los procesos de creación:

Esta flor la hice simplemente a memoria, es decir pensando cómo se vería una flor. El carboncillo es tan especial que aunque sea negro, permite que demos diferentes tonos, hasta «brillantes», y que podamos borrar y volver a crear. Está flor estuvo mucho tiempo en carboncillo y sin «color», pero un día «permitimos» una libre transformación:

«La más pequeña de la familia quería pintar, y creí que esto podría servir como plantilla, y ella quedo feliz, un ¡cuadro que ella pintó!, y ahora está en una pared de nuestro taller.»

No fue sencillo entregarlo,no fue sencillo la decisión,la veo y es muy grande el cambio, pero recordar su sonrisa al colorear y ver si firma cuando aprendía a escribir, nos recuerda que nada está necesariamente finalizado, y que aún los cambios de Dios pueden venir en ejercicios de una «pequeña bendición».

Pero no apareció la flor, tuvo un proceso, y mientras tanto también fuimos transformados, borrar, crear, pausar, planear, fijar (para que no se corriera el carboncillo», pero luego fue «coloreado»… Nunca sabemos cuándo, algo que parecía finalizado, pueda ser transformado, entregado, compartido y re-significado. Como una canción que dice que somos «rediseñados». Y es que  estamos en constante bendición de transformación.

Podría ser un camino agotador, pero mejor si lo vemos como que estamos en «proceso de mejora continua», que no somos lo que ya pensamos, sino que podemos llegar a dejarnos sorprender por Papá Dios, porque él nos puede «colorear», romper paradigmas, tumbar estructuras y llevarnos a mayor libertad. Veamos en su taller, una constante bendición por amor, y recordemos que él lo hace en amor.

¿Cómo te ves?, como obra en carboncillo ya con fijador (laca que no permite que se mueva el color) – ¿imposible de cambiar?

O, a lo mejor, ¿aún hay tiempo de seguir aprendiendo y dejando a Papá que transforme su creación, con tanto amor?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Avatar de Viviana Viviana dice:

    Ser persistentes… Linda la enseñanza de la niña y su dibujo colorido sobre la plantilla de carboncillo. Gracias por escribir ✒️

    saludos

    Me gusta

Replica a Viviana Cancelar la respuesta