UNICOS Y UNIDOS

¿Has ido a misiones, o actividades de servicio a comunidades, lejos de tu casa, de las comodidades y con otras personas?

Esta foto la tomé en la mañana de una misión mientras los demás se alistaban.

En equipos de servicio para otros, el motivo que tiene cada uno es lo que lo hace especial,  a nivel individual. Para algunos el motivo es personal; para otros puede ser algo que los hace pensar, cómo ayudar a los que se van encontrar; pero todos son llevados a «dar, soltar y entregar«. Para estas actividades, el dinero no suele estar presente como retribución, y es por esto que los impulsos para ir, levantarse, madrugar, acostarse tarde, limpiar, lavar, etc., «hacer lo que haya que hacer», es algo que incomoda y sí o sí, saca de la zona de confort, pero es a lo que se sabe que uno va.

Como el dinero no es la recompensa que se espera conseguir, ni los jefes están para «dirigir», el equipo se mueve por habilidades, dones, talentos, funciones, operaciones, motivos, y emociones tan diferentes, que solo se piensa en sembrar, construir, y bendecir. Es grato conocer a los seres humanos cuando sirven sin temor al regaño, o sin el limite del horario… Es grato ver al ser humano sencillamente: ayudar porque quiere ayudar a los demás.

Suele haber sorpresas, retos, y cuando lo hacemos motivados por el amor de Cristo, pasan sucesos enormemente sencillos y sorprendentes, estar con el Espíritu Santo como maestro, y con Jesús como escudero es algo único y tan especial que cada «misionero», solo quiere pensar en servir mejor a los demás; el «yo» se silencia, la comodidad se resignifica, el otro se hace motivo de oración, y las actividades se planean en mesas de intercesión.

¿Pero esto solo sucede en una misión?, ¿qué piensas?, ¿esto solo puede vivirse en momentos de asistencia a comunidades «necesitadas»?

¿Qué es una comunidad necesitada?

Acaso, ¿vivir en sí mismo, no puede ser una misión asignada por Dios?

En la primera carta a los Corintios, en el capítulo 12, antes del capítulo que habla del amor (y que muchos podría llegar a conocer), Pablo habla sobre los dones, pero en estos días que leía estas líneas, descubría algo que quise compartir:

  • Hay diversidad de DONES, pero atención, el Espíritu es el mismo (y cuando escriben Espíritu con mayúscula, se refieren a la persona del Espíritu Santo de Dios), entonces hay varios dones pero un solo Espíritu de Dios.
  • Hay diversidad de ministerios (asignaciones, tareas, labores), pero el Señor (con mayúscula se refiere a Jesús), es el mismo. Entonces, el «qué hacer», puede ser diferente, pero para quién lo hacemos, «es el mismo Señor»…
  • Y hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en TODOS, ES EL MISMO. Operaciones, según el origen griego, leía que es: ἐνέργημα (operaciones, que se podría entender como el efecto del poder de Dios en las personas / acción/ trabajo);

Escrito está:

1Co 12:4  Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 
1Co 12:5  Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 
1Co 12:6  Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. 
1Co 12:7  Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común. 

El Ministerio, (que es el servicio – según el origen griego), puede ser diferente; los dones (que son dádivas, algo que nos fue dado a cada uno de manera gratuitita sin merecimiento, por gracia de Dios), también pueden ser diferentes para cada uno; y las operaciones (lo que hace cada uno por el poder de Dios – en consecuencia del poder de Dios), son también diferentes –> PERO –> El Espíritu Santo, el Señor Jesús, y Dios, son el MISMO para todos (los que creemos en Dios).

Es precioso que cada uno es «EQUIPADO CON LOS DONES, PARA OPERAR EN EL MINISTERIO/SERVICIO, AL QUE DIOS LO ACOMPAÑA A DIARIO PARA «OPERAR»…

El Espíritu Santo entrega los dones, a cada uno para servir en aquello que está llamado a servir. Esta es una grandísima respuesta de por qué no tenemos algo que los demás tienen, pero sí tenemos algo que otros no tienen. Es porque estamos acá en la tierra, en este tiempo, para hacer algo diferente, así cada uno hace su parte, en UNIDAD PERO CON LA COMBINACIÓN DE DONES, MINISTERIO Y OPERACIONES, QUE SOLO CADA UNO, PUEDE JUNTO CON DIOS HACER.

Esto algo reconfortante, Dios no solo entrega, Él también acompaña. Jesús que es la más grande manifestación del Ministerio de Servir, está atento para ayudarnos, enseñarnos, guiarnos, también. Y Dios, es el que está pendiente para que actuemos en lo que estamos llamados para «operar/hacer/funcionar».

A lo mejor por esto a veces cuesta tanto lo que no es para nosotros, porque «no es el ministerio/el don/ni la operación».

En un taller en estos días sobre autoestima, escuché bastante que HAY PROCESOS, que los procesos nos permiten avanzar, soltar cargas, es necesario «pasar por el proceso, disfrutar el proceso, aguantar el proceso, tener fe durante el proceso… Esto también lo aprendí al leer un libro acerca de divertirse para implementar hábitos; no todo debe estar enfocado en el resultado, es mejor enfocarse en el proceso.

Para finalizar: imagina un gran edificio y una casa junto a este edificio. Para construir cualquiera de los dos, es necesario cavar, limpiar, diseñar, PLANEAR, CONSTRUIR, PROBAR, ENTREGAR, CUIDAR, AJUSTAR, Y SI ES NECESARIO: REPARAR… ES UN PROCESO, y cada uno requiere cimientos y materiales especiales, cuidados y mantenimientos, similares pero especiales… Sencillo, no compliquemos, a veces es suficiente de cavar, o  ajustar, o simplemente es suficiente con lo que hay… Demos gracias y veamos lo que tenemos como suficiente, a veces esto puede ayudar.

Cada uno, tú, yo, tu vecino, cada uno; ha recibido algo especial, a veces se debe cavar, o simplemente reparar, ajustar, o «encontrar»; sin dejarlo todo atrás, no compliquemos lo sencillo, a lo mejor el don de sonreír, de solucionar, de ver las situaciones de manera diferente, o de escuchar, de aconsejar… Todos tenemos algo para entregar; solo hay que dejar a Dios actuar (operar)…

Estamos unidos por el mismo Espíritu de Dios para servir en el día a día, no solo en «ocasiones específicas de calamidad o algo especial», en sí la comunidad en general está «necesitada», de: amor, fe, esperanza, sanidad, empatía, compañía, comida, abrigo, … etc.; cada uno tiene algo que le fue entregado por el Creador, para poder servir en el día a día, en la labor que haga, en donde esté, a donde vaya, la vida es vida en abundancia, no solo para «ocasiones especiales o eventos puntuales», entonces, que esos dones que están en ti, sean vivificados para SERVIR, en el trabajo, en tu familia, en el transporte, en el día a día, seas una ENORME BENDICIÓN DE DIOS, PARA BENDECIR.

Nota: esto surgió durante la semana, participando de una masterclass virtual de autoestima, con una líder conocida; y ayer antes de dormir, lo pude unir con lo que había meditado en mis tiempos con Dios, leyendo 9 versículos, de a pocos cada día en estos días. Pero en sí la gratitud para Dios, que lo une todo, lo transforma, y me sorprende mientras le presto mis manos para escribir en el computador, y entregar una nueva semilla, escrita.

Dios es bueno, Él es único, nos hace únicos, y nos une a todos, los que en él creemos, para bendecir, en la unidad que nos da el Espíritu Santo de Dios. Unidos para bendecir

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