¿Por qué batallamos?

Hace unos días escuché que hay que luchar para buscar cumplir con el diseño de Dios, es decir para aquello que él nos pensó…

… Aquello en lo que se inspiró el que nos creó –> a ti que lees este blog, a los que nos rodean, y a mí; eso en lo que desde niños hemos soñado, aquello quizás con lo que más hemos tenido que batallar, aquello en lo que la sangre es bombeada como encendiendo el motor que es la vida cuando es VIVIDA. Lo que quiero decir es que hay situaciones en las que trabajamos, o nos desempeñamos y parece que es algo agradable, cómodo y hasta para lo que somod «capaces» y «muy hábiles»; pero no necesariamente se siente como algo que quisiéramos hacer y para lo que podemos creer que pudimos nacer.

A los que me anteceden los caracteriza (sin muchos análisis de antropología, pero sí más por oídas) la lucha «por lograr y alcanzar», algunos objetivos más humanos: carro, casa, títulos, hijos, familia, como listados de logros para chequear. Y esto, pienso que es para los que me anteceden y viven en diferentes culturas y países, no solo el logro de hacer,  también el logro de TENER; como si la medida fuera una lista de chequeo en el supermercado, lo tengo, me falta, lo debo tener… ahí vamos una y otra vez, con afanes por tener.

Así, cuando llegaron las «redes sociales digitales» (pues redes  que unían sociedades, siempre han existido), empezó un desgaste neuronal por mostrar, claro en muchas oportunidades estaba la buen intención de «compartir», pero vaya… esto sí que ha lastimado el alma de los que compartimos y los que ven a los que compartimos (porque alguna vez esto a todos le ha sucedido) y no lo estoy criticando, es solo una lectura, muy general para algo que está abarcando la atención de muchos en el tiempo «postpandémico, que los mayores de 3 años vivimos», el afán por mostrar, comparar, observar y desear., aún antes de publicar, se piensa y elige con ansiedad pensando e  el qué dirán…

Ahora (después del periodo de transformación mundial del 2020 al 2023) cuando muchos se encontraron ‘sin hacer», o cuando se perdió lo que se podía «tener’, ¿qué vamos a hacer?, es entonces cuando las preguntas como:

-¿Para qué soy bueno?,

– ¿Qué sé hacer?,

– ¿Qué estoy llamado para sembrar?,

-¿Qué legado podría dejar?,

Y muchas otras dudas más, o menos (para los que poco se detienen a reflexionar) , permitieron que muchas personas de diferentes rincones del mundo se empezaran a mirar, a encontrar, y así mismo a buscar al Creador, para preguntar: ¿para qué estoy aquí, cuál fue el propósito de tu creación?

Es por esto que lo que hace unos días escuché, llamó tanto mi ATENCIÓN: hay que batallar para alcanzar aquello para lo que fuimos creados, hay que batallar para que el propósito de Dios se pueda cumplir!

Parece algo tan complejo como profundo, inexplicable y hasta «agotador», ¿PROPÓSITO?, y si.. ¿hay propósitos?, ¿tareas?, o ¿pequeñas semillas que sembrar y dejamos que el dueño de la viña haga lo demás?, es decir no tenemos que angustiarnos con querer ver «la creación terminada», pues si para algo puede ayudar leer el génesis, es que cada cosa creada, tuvo su planeación, su tiempo, su día, su MOMENTO!, de cada decisión hubo un proceso de creación

Momento, calma, respiremos y para esto preguntemos a nuestro lindo y buen creador ¿para qué nos creo?, para enseñar, pues enseña, y qué enseñar, pues pregunta; para crear/diseñar, pues crear, diseña y pregúntale qué crear, con quién trabajar y para quién diseñar; para conducir, para cocinar, para emprender, para liderar, para ayudar a otros lideres, para construir, para… Inspirar, para escribir, para ayudar a otros a encontrar soluciones, para ayudar a otros a soñar en grande con sus empresas (consultores, asesores, intermediarios), a organizar los números, o diseñar casas, paisajes, etc., hay tanto para hacer!!!!, pero que bueno hacerlo desde el SER.

Para tantas tareas como puedes imaginar, entonces por qué no empezar a batallar por SER AQUELLO PARA LO QUE PAPÁ DIOS NOS CREÓ, pues preguntemosle, porque el que pregunta encuentra, y el que SIEMBRA, SALIÓ A SEMBRAR, EL MAESTRO A ENSEÑAR, EL QUE ORGANIZA LAS FINANZAS A ORGANIZAR, ¿entonces en qué podemos sembrar?

Espíritu Santo, promesa del Padre (como te llamó el Señor al presentarte a sus amigos en hechos):

«Por favor, ayúdanos a entender aquello que Papá sembró, para que podamos alimentarlo, nutrirlo, darle buen trato, y especialmente, que dé fruto para que lo hagamos sea para lo que fuimos creados. Por favor danos fe para creer, paz para aprender, y amor para batallar por esas buenas semillas que Papito Dios, a cada uno de nosotros entregó; y podría entregar para continuar!

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