¿Cuál es tu profesión?, no importa si es lo que estudiaste o si no estudiaste, ¿qué haces diariamente?, ¿qué has hecho o qué hiciste por mucho tiempo?, ¿a qué dedicas la mayor porción de tus días y esfuerzo?
Para esto de las nuevas «vistas» que se empiezan a tener cuando limpiamos; quise empezar valorando la importante y delicada labor de un dentista, porque hace poco mientras lavaba uno de mis dientes, caí en cuenta que a veces por distraídos con tantas cosas los lavamos como de paso, como algo que se hace desde siempre y suponemos que se hace bien aunque no estemos en esto enfocados. Los que hemos tenido alguna cirugía o situación complicadita, posiblemente tuvimos días en los que lavar los dientes no fue ninguna tarea sencilla, pero cuánta libertad vivimos cuando de nuevo pudimos lavarlos sin temor ni tanta meticulosa dedicación; por esto, esta idea vino a mi cabeza para seguir con la historia que se ha venido contando (por la poda de los 5 pintos frente a mi ventana): se identifica la zona de limpieza, se limpia (poda, corta), solos o con ayuda de un especialista, con las manos o rigurosas herramientas, se despeja, se organiza y la VISIÓN empieza a cambiar:

Entonces, veamos con ejemplos de algunos especialistas.
Como un dentista, que valora cada uno de esos pequeños dientes, desde los que están al frente para sonreír, arrancar un trozo de los alimentos, rasgar; los que mudan, los que se tienen que quitar, y todo lo que los hace funcionar. Cuando lavamos los dientes, ¿somos conscientes y cuidamos de cada uno?, a lo mejor poco los hemos estudiado o entendido hasta que nos toca, pero hay personas que sí los han estudiado, y trabajan en zonas tan pequeñas, tan sensibles y tan importantes, que sorprendería saber de «todo lo que han salvado a nuestras sonrisas, para que a veces simplemente las escondamos»… Sonreír, es bueno, aunque el diente esté imperfecto, es algo bueno para el que emite el cálido sonriente gesto, y a veces más aún para el que es iluminado por una suave, tierna o sincera sonrisa.
Así es Abbá, es meticuloso y sabe las características de cada diente, los revisa, los cuenta, y está atento de lo que le pasa a cada uno de nuestros dientes; y si hay que limpiar, pulir, desinfectar, o simplemente revisar, así él lo hará, aunque no los veamos, él cuida de nuestros más sencillos detalles… Dientes para comer, sonreír, hablar, masticar, y en especial para iluminar, somos luz, y cuánto podemos iluminar con una sencilla y honesta sonrisa, (a qué es grato recibirlas…entonces sonriamos mucho más aún solo al saludar).
¿Quizás has enseñado algo, o eres maestro?, pues para esto sabes, hablas con autoridad, y estudias lo que vas a enseñar. A un maestro se le reconoce y trasciende, es anhelado para que nos ayude a resolver situaciones sencillas y complicadas, así es Papá, sabe las capacidades de cada uno, le enseña y lo «capacita»; especialmente con él podemos pasar algunos tiempos para aprender, desaprender y volver a aprender… Papá Dios como maestro, nunca está desactualizado, ¿o sí?, pues seguramente está atento a lo que sucede en cualquier ciudad o nación.
Aseo/servicios generales, limpieza… Pues sí, que a Papá le gusta todito ordenado y limpio, cada cosa en su lugar, sin mancha, con pulcritud al más mínimo detalle, y si se ve de lejos también se verá muy bien… Y sin duda si lo dejamos ordenar y limpiar los muebles grandes lo hará, pero si le pedimos y confiamos en que limpié nuestros tesoros más preciosos, también lo hará, en Papá podemos confiar, como cuando tomamos un trozo de tela y vamos a limpiar algo con mucha delicadeza, o algo más fuerte para otro tipo de pureza… Los de aseo, limpieza, servicios generales, a veces deben oler y conocer algo desagradable… Pero lo hacen con entereza, es una labor que espero en verdad sea grandemente recompensada por Papá, porque por los seres humanos a veces no lo es… Sean bendecidas los que nos ayudan a limpiar, centro comerciales, los hospitales, las calles… Son tan valiosos que sin ellos el orden que tanto nos ayuda a avanzar, no lo podríamos disfrutar.
Entonces, si somos hechos a imagen y semejanza de Abbá, es porque en lo que hacemos podemos tener su imagen y semejanza: es por esto que si es necesario identificar algo que hacemos y no está siendo de bendición, podamos podarlo, quitarlo o eliminarlo, con las herramientas necesarias, y que podamos empezar nuevos planes, sin eso que estorbaba, para que seamos de bendición con nuestra profesión, en acción porque somos luz y buena bendición.