Un año sin publicar, pero Dios no ha dejado de trabajar, Él es el SIEMPRE FIEL, ese es mi Dios, así es y así ha sido.
Aunque mis manos no digitaban para publicar, porque fue tiempo de quietud, no fue de silencio ni de escondite, fue de quietud para que algunas cosas se ajustaran, como dicen: de las carreras solo queda el cansancio, y hay momentos de parar para que los cimientos se estabilicen, antes de que todo o una parte caiga.
Y aunque hubo quietud, no quiere decir que las aguas estuvieron quietas, pues los vientos soplaron, y a veces bastante fuerte, pero lo bueno fue que rompieron estructuras, derrotaron gigantes, algunos miedos quisieron fortalecerse con situaciones que los alimentaron, pero… Se han desnutrido y ya llegaran a morir, pues entre los muchos aprendizajes de éste bendito tiempo, aprendí que los miedos solo están en el pensamiento y entonces: según cómo pensemos los alimentamos o los debilitamos, ¿cómo?
Los recuerdos de un momento in-grato pueden hacerse la película repetitiva de nuestra mente si les permitimos bailar toda la banda sonora del día, pero si tan solo cuando el pensamiento que abre la puerta del temor (con una imagen, un sonido, un olor…) lo cambiamos por otro, dejamos de alimentarlo, porque no le damos opción para que baile con la imaginación en la pista de los supuestos, supuestos que suelen agrandar la gravedad de la situación.
Entonces, al parar el primer pensamiento, se ejercita el espíritu de dominio propio del que nos habla Pablo en la carta a Timoteo (2 Timoteo 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio) – LBA
Y si luego de detenerlo, cambiamos el pensamiento (con el espíritu de poder) por algo bueno, como una promesa que Dios nos haya hecho, entonces el espíritu de su amor nos abraza y casi como si nos cantará una nana de amor entre los brazos de Papá Dios, el temor deja de ser tan fuerte porque el perfecto amor echa fuera todo temor… Hasta que solo queda amor.
1 Juan 4:18 (NBV) … Su perfecto amor elimina cualquier temor. Si alguien siente miedo es miedo al castigo lo que siente, y con ello demuestra que no está absolutamente convencido de su amor hacia nosotros.
¿Cómo aprendí esto?, ya en una próxima entrada lo contaré.
Que el amor de Dios, del que tanto te ama, te llene y siga creciendo en ti la convicción de su amor hacia ti.
En los tiempos de quietud y espera, El Señor nos lleva a llenarnos más de El. Ese depósito de amor puesto en ti, se multiplique y sigas dando frutos del amor del Padre.
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Asi es Miryamcita, más llenura. Amén a tu buen deseo 😉🍒🍓🥝🍇🍈😀
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