Como ya saben algunos o como pueden leer en la página de este blog «sobre pauli», desde muy joven me gusta escribir y no solo como un gusto ocasional como los antojos, es algo que me apasiona.
Empece por necesidad para expresarme, para desahogarme y claro era necesario un confidente silencioso por eso el papel fue la mejor herramienta que encontré.
Sin embargo, en los ultimos años ha habido una creencia de mi vocesita interna que me susurra la posibilidad de ayudar a otros mientras leen mis lineas, pues porqué no podrian ayudar como a mí?
Y esta creencia no era en vano pues cuando empecé a escribir para otros, como en el día de la madre, del padre, para amigos, hasta para los novios de mis amigas.
Recuerdo mucho cuando en octavo quisimos celebrar el día de la madre a las 72 madres del curso, me pidieron que escirbiera algo y fue una experiencia muy bonita, desde el momento que escribí hasta el momento que dije la ultima palabra y cuando despegue los ojos del papel, porque ver la ilusión en los ojos de mis amigas y sus mamás, me lleno de felicidad por la misión cumplida.
Y así hay algunas pocas veces más en las que recuerdo haber recibido gratitud en forma de bonitas emociones como sonrisas, lagrimas, ojos brillantes, abrazos e incluso peticiones para que siguiera escribiendo, y hay una muy peculiar que no olvidaré, una compañera del colegio me dijo una vez al final de una clase: -y cúando nos vas a hacer llorar otra vez?.. Y claro no entendí, pero ella se refería a cúando volvería a compartir alguno de mis escritos; y digo que no lo olvidaré porque esto me decía que cuando escribo, genero emociones.
Por esto y porque he aprendido a que debo confiar en lo que hago, decidí ser optimista y dejar el miedo a las criticas a un lado para, si es posible, ayudar a otros a través de mi escritura… Cómo?, no sé porque eso dependerá del estado y lo que necesite quien lea.
Por esto, sé que no debo dudar del poder de mis acciones, como lo tenía escrito en la puerta de mi habitación… Y tanto lo leí que me lo creí.
nunca dudes ni por un segundo del poder y del gran Don que Dios te regaló. te amo.
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Muchas gracias, tu tampoco dudes de los tuyos
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