A veces solo basta un poco de agua. Este juego de palabras me gusta, quizás no venga etimológicamente así la palabra «agotamiento», a lo mejor no viene de agua, pero me gusta ver que al inicio algo suena similar «ago» similiar a «agua».
A esta mata le he tomado varias fotos para mis escritos, pero hace unas semanas al verla, quise mostrar la diferencia al echar agua en su tierra, para que sus raíces la bebieran…
Así estaba, y pues decidí tomarle la foto antes de echarle agua a la tierra.

A la vista las hojas se veían tristes, como cuando las personas dicen en Colombia: «parece que le paso un camión por encima»… Agotada, rendida, con los «hombros abajo», es como si se viera triste. Seguramente has visto plantas «sin agua», y a otras personas también; pero… ¿Cada cuánto estás o te ves así?, o esas personas a las que amamos, ¿las hemos visto últimamente así?
La siguiente foto fue un día después de haberle echado agua. Claro toma su tiempo, no siempre es inmediato, por esto al inicio escribía «echar agua en su tierra, para que sus raíces la bebieran«. Así como llegó a estar seca, así como hubo un tiempo de «des-hidratación», así también debe ser el TIEMPO de HIDRATACIÓN.

A veces tan solo basta un momento de HIDRATACIÓN para que las raíces vuelvan a VIVICARNOS con agua viva. Un alto, un momento con DIOS, pero aunque las raíces son las que beben, el agua se echa en la tierra, en donde está sembrada, es decir: lo que rodea las raíces es fundamental para la VIVICACIÓN de la planta; el día a día, los lugares en los que estamos, con quiénes nos relacionamos, lo que pensamos, lo que decidimos, lo que tomamos. En semejanza con las plantas, es como si todo pudiera afectar o no la raíz y por lo tanto el proceso interior de lo que se ve o se verá.
No para aparentar, porque hasta el exceso puede mostrar hojas quemadas como en esta bella «modelo» planta. Lo digo porque, mientras escribo el Espíritu Santo (mi paracleto) me va dejando ver en mis pensamientos que a veces no somos tan conscientes de que los dolores de hoy, el cansancio de hoy, las enfermedades de hoy, las alegrías, los triunfos, las buenas relaciones, los sueños que ahora se multiplican por desbordantes frutos, TODO ha tenido procesos durante nuestra vida y crecimiento, aunque no sea evidente, en la tierra «ha estado sucediendo».
¿Echarías a la tierra excesos de grasa, fertilizantes, una piedra más grande, o evitarías echarle agua «pa que aprenda»?, lo más seguro es que cuando echas agua a la tierra y la ubicas en el lugar adecuado (sombra, sol, poco solo, mucho sol…), echas el agua pensando en que se hidrate y se «ponga muy bonita», que dé flor o fruto, y sigues prestándole atención, ¿verdad?
Cuidemos esos tiempo de HIDRATACIÓN con PAPÁ DIOS, los tiempos de descanso, cuidemos nuestro corazón, cuidamos lo que «absorben nuestras raíces físicas y espirituales»; seamos amorosos con lo que pensamos, nos decimos y cómo nos alimentamos, también cuando descansamos y comemos, porque así como a esta planta ya tuvimos que echarla agua nuevamente, igual nosotros debemos estar en AUTOSEGUIMIENTO E HIDRATACIÓN, constantemente.
Elohim nos ama, nuestro creador, nuestro Papá, pero depende muchas veces de nosotros decidir, si nos dejamos cuidar.
Ago-Tados regresamos, pero mejor sería: MANTENERNOS BIEN HIDRATADOS.
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