¿Eres viñador que da nuevas oportunidades, a tu propia tierra? El mandamiento del amor – parte 6

  • Y será como el árbol plantado junto a arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo; y su hoja no cae, y todo lo que hace, prosperará. (Salmo 1:3) JBS

Para el que está sembrado junto «a corrientes de aguas», aunque otros dijeran que no dará «flor ni fruto», se podrían equivocar; pues de esta planta nos habían dicho que no daba flor, pero para sorpresa una bella flor por segunda vez nació.

  • Son como árboles sembrados junto a los arroyos: llegado el momento, dan mucho fruto y no se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hacen les sale bien! (Salmo 1:3) TLA

Paciencia y misericordia para nuestros resultados, para nuestros propios procesos, es más que necesario dejar de forzarnos, claro es sabio exigirnos, pero es más sabido entender que hay tiempos, habrá que acelerar en algunos momentos, pero en otros, a otros nos hacen «cesar para entender que el que obra es Dios»… (Salmo 46: 10 Cesad, y conoced que yo soy Dios (JBS). Acelerar, continuar el ritmo o pausar… A cada uno le corresponde entender lo que debe hacer.

En el siguiente trio de fotos, puedes ver que iban naciendo, pero cada una fue «creciendo y desarrollándose a un tiempo diferente» y así mismo cada una se fue secando a su tiempo (cuando se se secan se pintan de verde y después de amillo, y finalmente de café).

Y veamos, que mientras 3 iban acabando, otra nueva iba naciendo, esto podría ser como proyectos de una misma persona, unos van dando fruto en un momento, y ya vendrán otros nuevos que darán fruto nuevo «con tiempo de desarrollo diferente».

¿Por qué si las flores, de una misma planta, de una misma matera, crecen a diferente tiempo y cumplen su propio proceso, nosotros queremos ser como el de al lado, con el tiempo de al lado y/o fastidiar el crecimiento del que está la lado?, o ¿ por qué queremos que todos nuestros proyectos «den fruto al mismo tiempo»?, si unas flores de una misma planta no lo hacen…

La obra de cada uno «ESTÁ EN PROCESO», el jardinero está en cada uno trabajando, inclusive en esas áreas que parece que no darán fruto, como la parábola del bello viñador que pidió un año más para trabajar un terreno específico.


«6 Jesús les contó entonces esta parábola:

— Un hombre había plantado una higuera en su viña; pero cuando fue a buscar higos en ella, no encontró ninguno. 7 Entonces dijo al que cuidaba la viña: “Ya hace tres años que vengo en busca de higos a esta higuera, y nunca los encuentro. Así que córtala, para que no ocupe terreno inútilmente”. 8 Pero el viñador le contestó: “Señor, déjala un año más. Cavaré la tierra alrededor de ella y le echaré abono. 9 Puede ser que después dé fruto; y si no lo da, entonces la cortas”. Lucas 13:6-9 (BLPH)

Paciencia y misericordia para nuestros resultados, para nuestros propios procesos, aunque no veamos los resultados que queremos, a lo mejor es porque no era el tiempo. Disponernos para tiempos de oración, pedir sabiduría, y hasta volver a sembrar si es necesario. La siguiente planta, le decíamos el «arbolito», algunas acciones incorrectas y se fue enfermando, la tratamos de salvar, pero no pudimos, así que hoy tuvimos que botar hasta la tierra. Algo nuevo puede iniciar, pero para esto es más que necesario «transformar nuestra manera de pensar», dejar de acumular, para empezar a sembrar en lo que podría ser la buena tierra del Reino de Papá, y para esto es indispensable orar.

A la planta de las flores blancas, se le conoce como «vela», entonces recordemos que lo que importa es alumbrar y crecer en los planes de Papá. Estamos en el momento en el que 5 maravillosos meses ya pasaron de este año, y podemos desechar algo (cerrar ciclos), o reintentar cuidar la tierra como el «viñador», o agradecer los frutos, es tanto para gozarse con Papá Dios, porque con él es crecimiento con procesos y suele haber molestias e incomodidad durante el cambio.

Como oía esta semana a un pastor «aún cuando al niño le sale un diente hay dolor», pero es necesario para que pueda comer y masticar después.

Ánimo, adelante con tus procesos, entrégalos y escribe las etapas con el Señor… Alumbra, sala, ama y bendice … Los proyectos en los que estás, ¿de qué manera hablan del amor de Papá?

Alumbra, sala, ama y bendice, tu vida y a los que están cerca y aún distantes de ti.

Así como cada uno es de similar semilla, porque somos SEMILLAS DE VIDA, PARA EXHALAR ALIENTO DE VIDA, el fruto y los parámetros del crecimiento son diferentes, autoamor, y misericordia contigo. El amor disciplina, pero también comprende, inspira pero también corrige, ámate con misericordia, y abraza cada proceso, porque el fruto en Dios es de vida, en abundancia para ti y para los demás.

La flor salió de una vez en la hoja nueva, el «fruto» casi desde el principio..

«De manera que ni el que siembra ni el que riega son nada, sino que Dios lo es todo, pues él es quien hace crecer lo sembrado.» 1 Cor 3:7 (DHH)

Cree en ti, en tus procesos y permite que el crecimiento lo siga dando Papá Dios.

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