Quitar los hilos que incomodan para poder tener más libertad. El mandamiento del amor – parte 5.

¿Cuál es el hilo que debes arrancar?

En medio del autocuidado, por amor a nosotros mismos, por el sencillo motivo de querer nosotros mismos: que nosotros mismos estemos bien, a veces entendemos que hay «hilos» que fueron «cocidos» para ayudar a sanar una herida y por lo general, los hilos después de una cirugía, deben ser removidos porque no es necesario que continúen «cerrando la herida», es necesario que el proceso de recuperación siga por sí mismo, de manera natural.

El hilo incómoda, limita a veces los movimientos y es algo que si se roza con la ropa se siente y nos recuerda la herida. En estos días me quitaron el hilo de la cirugía (una pequeña intervención en la espalda), un procedimiento muy sencillo y afortunadamente tengo buenos recuerdos de las cirugías que he vivido. Luego de que fue cortado el nudo y arrancado el hilo, la libertad fue asombrosa, tanto que quise contar algo tan simple pero sobrenatural.

La libertad en los movimientos fue grandiosa (menos de 2,5 cm de longitud horizontal, muy pequeña la cirugía), pero ya no me halaba y me dolía menos, la pequeña herida. Pude mover mejor el cuello, aunque el hilo parecía bueno, porque estaba cerrando la herida, ya había cumplido el tiempo… Muchas gracias, pero basta, no es necesario que estuviera más en mi herida. Sirvió como recordatorio de tener cuidado, pero hay que continuar…

¿Qué hilo debemos quitar, que parece está ayudando a qué la herida no se abra, pero podría estar limitando el movimiento y hasta podría estar haciendo que duela más lo que ya sanó?, ¿qué puede ser eso que incómoda y molesta porque no se ha quitado?

¿Un hábito?, ¿una persona?, ¿una «sana costumbre?, ¿una actitud de autoprotección por temor a algo concreto?, ¿pensamientos, suposiciones?, ¿una bebida, un programa de televisión, escuchar los audios de alguien?, hilos, hilos, hilos… Tantos y tan imperceptibles en algunas ocasiones, que parecen necesarios pero, ¿qué pasaría si los identificamos y los quitamos?

Preparando este mueble para vender, primero tuve que lijarlo, y mientras lo hacía encontraba imperfecciones en las esquinas, uniones y superficies; y podía ver que hay zonas que aunque se lijen están definidas con características específicas, que posiblemente al pintarlo podrían salir a relucir características preciosas de la madera y que cada imperfección, podría ocasionar un recuerdo o una diferente emoción.

Pienso que así es con nosotros, podemos quitar algunas partes, lijarlas, tratarlas, pero son parte nuestra, son partes de nuestra historia que, al igual que una cicatriz, nos recuerda que no hay perfección ni ausencia de transformación, las heridas «sanan» y nos permiten recordar que sí es posible continuar. Las imperfecciones hacen parte de la historia individual y a veces familiar, pero para cada uno significó algo «particular». Sin estas características propias de la madera, no se apreciaría tanta belleza, sin nuestras «imperfecciones«, nuestra historia sería aburrida y casi sin vida.

Con mi pequeña cirugía, aprendí que es necesario Quitar los hilos que incomodan para poder tener más libertad: el temor a algo específico, el relacionamiento con alguien que no podría estar siendo de mucha bendición, arrancar el hábito que estorba para poder cambiar… ¿Qué hilo debes quitar que te limita para tener más libertad?

Al pintar esta pieza, con aceite y patina, fue precioso ver cómo cada «imperfección», iba tomando su propia vida cuando era bañada y penetrada por el aceite que estaba dando una nueva vida. Era muy valiosa la transformación con tan poco color… Era la belleza de la propia pieza…

Foto de las base de los cajones.

Aceptar nuestra historia, darnos tiempo de sanar y poder hacerlo con el amor de Papá, es algo que hará que cada línea, que nos recuerde una herida, sea resignificada por el «aceite», por la gracia, por el Espíritu Santo que es llamado El Consolador; porque el amor de Papá, cuando es de nosotros hacia nosotros mismos: nos vivífica, nos reconforta, nos DA MÁS LIBERTAD.

Quitemos esos hilos que incomodan, para que podamos vivir con LIBERTAD.

Autoamor, autobservación, autocuidado, y como dice el mandamiento del amor: amarnos a nosotros, como si fuéramos el otro, ESTAMOS APRENDIENDO QUE ES MUY NECESARIO.

Dios bendiga esos cambios para mayor libertad, con tan solo un poco… La belleza de la pieza, se hizo perceptible a los ojos del pintor…

Deja un comentario