Amor a sí mismo, conociendo los límites – Mandamiento del Amor – Parte 4

Escribir esta serie de lo que he llamado el mandamiento del amor, pero enfocándome en la parte 3 (amar a Dios, amar a los demás, amarse a uno mismo) es algo sencillo para muchos, pero es demasiado in-creíble para otros. Por esto, ha sido un reto mucho mayor porque he escrito desde lo que falta, al punto de escribir sin pensar en qué dirán los demás.

En estos días, escribiendo este post, aprendí que «aceptar SER vulnerable es parte del autoamor», dejar de exigirse perfección, es más sano y liberador, porque estar en una tarima de perfecta interpretación, suele ser una distante posición.

Cuidarnos y protegernos es algo prácticamente de instintos, pero algo no tan bueno debe pasar y es necesario aprenderlo a aceptar: traiciones, injusticias, rechazos, heridas, burlas, etc., tantas cosas que simplemente sucederán, por intención o por omisión, pero eso «pasará». A Jesús le sucedió, era «el ser humano sin pecado, con la autoridad de Papá Dios, era el enviado de Papá Dios, era el Señor», pero aún así vivió: traición, juicio, condenación, rechazo, negación, burlas, y claro también tuvo aprobación, amor, amistad, etc., pero sin duda vivió siendo él, de acuerdo al mandamiento del amor: amó a Dios, amo al prójimo y se amó a Él mismo. Escrito está:

Un fariseo le pregunta a Jesús, «¿Cuál es el gran mandamiento de la ley? – Mt 22: 36

«Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento». – Mt 22: 37 y 38.

«Y el segundo es semejante: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO«. – Mt 22: 39

Dijo amar, y en el amar seríamos reconocidos; por esto, si somos tierra fértil hay semillas de amor, y por lo tanto debe haber fruto de amor, pero en «terreno de fértil autoamor». El fruto de paciencia es de alguien que ha aprendido paciencia, el fruto en el Reino de Papá Dios es consistente, no perfecto, pero sí «nutrido y coherente». Dar de lo que tenemos es más sencillo, porque de lo contrario habría sobreesfuerzos e inventos imaginativos. Ríos de vida que fluyen desde adentro porque la vida está adentro. Ríos de dominio propio QUE CORREN, porque semillas de dominio propio crecen nutridas con el fruto del amor propio. Personas que se acercan y solo con estar «establecen paz», porque viven el fruto de la paz; cuidan esa semilla y por lo tanto comparten frutos de sincera paz.

Estoy tratando de explicar esto viendo un jardín en medio de un bosque. Piensa en un lugar que veas con semillas que en el tiempo han crecido, son cuidadas, regadas, y ya han dado fruto… ¿Puedes verlo?, entonces, si en ese lugar sabemos que hay buena tierra, que está cuidada, hay semillas dentro de esa buena tierra: ¿qué podríamos hallar para tomar como fruto o floración?, ¿qué aroma habría?, ¿qué respirarías?, ¿qué encontrarías?

De cada terreno se podrá «cosechar», lo que haya sembrado en ese terreno.

Claro, en este autocuidado también pueden aparecen los destellos de dejarse ayudar, de pedir ayuda, o aprender inclusive a dejarse amar. Estar conscientes de dejarse AMAR, es algo complejo también, pero hace parte del cuidado en comunidad.

¿Alguna cirugía que recuerdes?, ¿algo te ha dolido físicamente en esta semana?, ¿tuviste que hacer algo, aunque te doliera? Hace poco tuve una pequeña cirugía (más por tema estético en la parte alta de la espalda), y las recomendaciones fueron «no hacer esfuerzos, días sin ejercicio, AUTOCUIDADO», así que pregunté al Señor y entendí que esta «invención era parte del proceso para aprender a cuidarme a mí, con amor». Pero como era algo pequeño, en modo «valiente» me excedí y claro, dolió y me asusté, y no podía ver porque abajo de la nuca, y la herida cubierta, solo quedaba «estar quieta y esperar la bendición de Papá Dios», estaba sola, así que orando me calmé y entendí: «solo queda esperar que la pequeña cicatriz siga sanando bien», y pedirme perdón a mí misma por ese pequeño descuido de varios esfuerzos que parecían sencillos pero hicieron doler.

Durante dos días seguidos, tuve compañía, mis papás y mi amado esposo, estuvieron conmigo (y en el tercero tuve el «valiente descuido»). Pero como suelo vivir en modo estudiante de Jesús, vi que aceptar ayuda, y saberla pedir, también hace parte del autocuidado, aceptar que otros nos cuiden es parte del autoamor también. Entonces esperar y pedir ayuda cuando alguien pudiera estar.

Es importante conocer los limites de nosotros mismos, cuidarlos y respetarlos, no es por temor al «daño», es por autoamor. Parte de autoconocernos, es también aprender a identificar qué nos duele, qué nos incomoda, qué nos fastidia y también qué podríamos dejar pasar aunque pueda incomodar (como un café endulzado, en mi caso, en una invitación «puedo dejarlo pasar»). Pero hay cosas que son los no negociables, que sirven como límites en las relaciones y también en nuestra propia autoconversación, y es en esta etapa en la que el autoconocimiento nos lleva a cuidarnos a nosotros mismos por AMOR.

Entender qué es dolor, o qué es incomodidad, o qué es parte del proceso «necesario de cicatrización»; es algo que solo cada uno puede responder como fruto del proceso de conocerse, observarse, cuidarse y dejar de compararse. En cada uno está el punto de exigencia en sano amor.

Entender qué es necesario esperar, es parte de ser «compasivo consigo mismo», pero dejarse ayudar también es APREHENDER que «aceptar SER vulnerable es parte del autoamor», dejar de exigirse perfección, es más sano y liberador, porque estar en una tarima de perfecta interpretación, puede estar evitando que ignoremos aspectos «vitales» de nuestro interior.

Alzar una bolsa de arroz para hacer el almuerzo, lavar loza, acostarme a descansar, hasta utilizar un saco para evitar el frío… Algo tan sencillo hace unos días, pero que ahora me lleva a estar más pendiente de mí porque sencillamente «hay algo que en estos días necesito cuidar».

¿Qué te duele, te incomoda, te molesta?, ¿cuáles son tus propios límites para no sobrepasar lo que sí puedes soportar?, ¿hay algo en estos días que necesites vigilar y cuidar por amor a ti?

Nota: dentro del Programa «estudio virtual que estoy haciendo y recomiendo», entendí que es sano aceptar que sí puede haber vulnerabilidad, esto es parte de la seguridad.

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