
En marzo de 2025, inicié escribiendo «El más grande mandamiento en 3 partes, el mandamiento del amor», una nueva serie que ha empezado a fluir.
Al decir en 3 partes, me refería a mi manera de ver 3 partes -valga la redundancia-, del mandamiento del amor:
- Amar a Dios sobre todas las cosas
- Amar al prójimo (1)
- Amarse a uno mismo (2)
(1) En lo que Juan escribió (de lo que vivió con Jesús), nos cuenta que Jesús les dijo:
«Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos otros como yo los he amado, QUE TAMBIÉN SE AMEN unos a otros«, según Juan 13: 34.
Luego lo vuelve a repetir dos veces, cuando habla de la vid: «Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado (Juan 15: 12) … Y repite: «Esto les mando: QUE SE AMEN UNOS A OTROS» (Juan 15:17).
En Juan 15: 13 habla de poner su vida por sus amigos, como manifestación del amor; pero pienso que era una vida amada, no descuidada, no es dejarse a un lado, no es descuidarse ni negarse en modo Mefiboset (esta semana escuchaba su historia, y es como el que se ve a sí mismo indigno de cuidado y amor, como el que come solo las migajas, como el que tiene su autoamor tan lastimado que no molesta, que come lo que «cae de las mesas», por muchas razones – podría ser-).
(2) Por esto pienso, que en ese mandamiento del amor, es demasiado valioso lo que está escrito en el libro de Mateo:
Un fariseo le pregunta a Jesús, «¿Cuál es el gran mandamiento de la ley? – Mt 22: 36
«Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento». – Mt 22: 37 y 38.
«Y el segundo es semejante: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO«. – Mt 22: 39
Y recordando algo más, la invitación es a comer en la mesa, no debajo de la mesa. El llamado, es para estar sobre la mesa para alumbrar, no debajo de la mesa para no incomodar. Si estamos en la mesa podemos alumbrar, como la parábola de la lámpara encendida, y si estamos sentados en la mesa podremos compartir con el dueño de la casa.
Escudriñando estos versículos de Mateo, y viendo los pie de página de mi biblia, por primera vez vi una referencia de «amar al prójimo como así mismo», está nombrado en Levítico 19:18, cuando Dios le pidió a Moisés que le dijera al pueblo:
«No busques vengarte, ni guardes rencor contra tus hermanos israelitas, SINO AMA A TU HERMANO COMO A TI MISMO. Yo soy el Señor» (NTV – versión Nueva Traducción Viviente).
Otra versión: «No seas vengativo ni rencoroso con tu propia gente. AMA A TU PRÓJIMO, QUE ES COMO TÚ MISMO. Yo soy el Señor.» (DHH – Versión Dios Habla Hoy).
En el versículo anterior, antes de decir que no sea vengativo ni rencoroso, dice: «No aborrecerás a tu hermano en su corazón» (Lv 19: 17a), otra versión dice: «no guardes rencor contra tu hermano»… ¿Pero si desde Levítico, Jehová le dijo a Moisés que amemos al hermano como a nosotros mismos, que AMEMOS AL PRÓJIMO QUE ES COMO NOSOTROS MISMOS, ¿por qué hay rencor en nuestro corazón hacia nosotros mismos, por qué hay autocondenación y veces nos aborrecemos a nosotros mismos?
¿Parece muy extremo lo que digo?, no lo creo… Además quiero, por ahora enfocarme en el inicio del amor entre nosotros, el amor a nosotros mismos.
Palabras, pensamientos, acciones, en esto he podido ver en mi misma la inconsistencia en el mandamiento del amor, amo a Dios, busco amar a los demás, pero cómo estaba con el autoamor?, ¿Cómo te va a ti con el amor a ti mismo(a)?
Me he dado cuenta en: cometer un pequeño error y mal tratarme así sea en una palabra al viento o el pensamiento -«bruta / torpe / ¿qué más solemos pensar?»-.
O sentarme mal o comer algo que, aunque sé que luego podría doler alguna parte del cuerpo, lo hago sin importar si me puedo lastimar (y sé que muchos suelen cargar con algo para ingerir en caso de malestar, pero podría ser mejor ejercer el dominio propio para amarnos, cuidarnos y bendecirnos, en vez de dañar el cuerpo y después «tomar algo para que pueda pasar»). O dominio propio para descansar… Amarnos parece mucho más sencillo de lo que podríamos pensar.
¿Cómo nos hablamos?, ¿cómo nos cuidamos?, ¿CÓMO NOS AMAMOS?
Dios es bueno, porque ahora si cometo un error, sé que él me está mirando y mira también cómo me estoy hablando, de verdad, CUIDEMOS CÓMO NOS TRATAMOS: Misericordia y Buen trato también para nosotros mismos, porque un mandamiento es, AMARNOS A NOSOTROS TAMBIÉN.

Un mismo momento, pero cada fruto…
Tiene su momento.