El más grande mandamiento en 3 partes, el mandamiento del amor.

El principal mandamiento: ama a Dios sobre todas las cosas, … y ama a tu prójimo… como a ti mismo.

Ámate, sino no podrás amar a otros porque no sabrás cómo hacerlo:

Algunos aman solo a Dios sobre todo (y se olvidan de sí y de sus prójimos).

Otros dan el 1er y el segundo paso (pero se olvidan de sí mismos).

Otros aman a Dios y se a aman a sí mismos, pero entonces es necesario que puedan aprender a amar a los otros también.

Esta semana escuché una interesante interpretación de la parábola de Mateo 13 sobre los tipos de tierra en los que pueden caer las semillas. Siempre la había escuchado relacionada a que una persona puede tener un único tipo de tierra; pero en esa interpretación comprendía que una persona podría tener diferentes tipos de tierra, si nos referimos a diferentes aspectos de la vida. Alguna tierra podría estar llena de espinos (un área de su vida), alguna otra tierra (área) podría ser muy fértil y otra podría ser una tierra árida o con rocas.

¿Qué tipo de tierra es fértil, árida o llena de espinos o rocas en ti?

Luego de escuchar esa interpretación e identificar una parte seca en mí, y por una bendición que Abbá me entregó, escribí algo que llamé: la ecuación de la oportunidad.

Dios + oportunidad + ¿yo? = ________________ (fruto, fertilidad, crecimiento o algo más, según el plan de Papá).

Cuando Dios hace parte de la ecuación de la oportunidad, podemos esperar -por fe- que sean planes de bien y no de mal, planes de bien-estar y no de mal-estar. (Lee Jeremías 29:11)

Hay momentos en los que Dios permite que se abra una oportunidad, la diferencia del resultado podría ser si decido estar y sumar, o esperar a ver qué sucede hasta que desaparezca esa oportunidad de la ecuación.

Sí o sí, siempre el mejor multiplicador será el amor de Dios, Dios presente, la oportunidad y su amor; podrían estar como una super ecuación… Pero depende de una decisión, si somos un sumando o no. Dios no obliga, Él espera, y si sumamos, su bendición se multiplica por amor.

Y algo que oí en una charla de un coach en esta semana también fue: el amor de Dios es un regalo, no es por méritos Él nos ama porque sí, entonces su amor multiplicará la oportunidad por su decisión de amarnos, no es resultado de qué tan bien lo hagamos o no; el nos ama porque su esencia es el amor. Su amor es un regalo voluntario, de Papá Dios para: _______________ (escribe tu nombre en esta línea por favor).

Claro, podrían aparecer oportunidades que no sabemos si hacen parte del plan de Dios, por esto la oración, la intercesión, la escucha activa de la que escribía en el escrito anterior, hacen parte intrínseca de la ecuación; porque si no es parte del plan de Dios con seguridad, esas oportunidades serían un desvío del camino que papá Dios ha planeado para cada uno de nosotros, de acuerdo a su Plan de amor. Es intrínseca a la ecuación, porque debe sí o sí haber COMUN-NICACIÓN.

En esta semana apareció una oportunidad con la que pude entender la ecuación de la oportunidad, algo que solo Dios sabía era un anhelo de mi corazón y tomar esa bendición dependía de mi valentía para iniciar en un nuevo ámbito de desaprender para aprender, acerca del amor.

Empieza una oportunidad para que el área que identifiqué como tierra seca en mí, sea cuidada, con enseñanzas de una una líder boliviana. Autocuidado, auto amor, esto también hace parte del mandamiento del amor.

Nota: si quieres oír o saber un poco más de las fuentes que estuve aprendiendo para este escrito, o de lo que empezaré a aprender sobre el autoamor; con gusto te puedo dar la información, pues por temas de «publicación», no las puedo compartir en el blog. Son devocionales y enseñanzas de varias fuentes y naciones.

¿Qué tal están en ti las 3 partes del mandamiento del amor?, ¿cómo están los campos de tierra en tu vida?, ¿qué tipos de tierra puedes identificar?, bendiciones en este nuevo andar…

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