¿Vivimos con obras de fe, pedimos pero nos impacientamos y decidimos hacer, o nos dejamos guiar y actuamos EN fe y POR fe?
La fe con «obras de» hacer lo que se debe hacer. Cuando pedimos… ¿esperamos?, cuando sabes qué hacer ¿avanzamos? A veces vemos SOLO como nosotros vemos…
La fe en acción es necesaria. Aunque para la fe se requiere paciencia, cuando tenemos una meta y está siendo guiada por el Santo Espíritu de Dios, debemos actuar, dar pasos, avanzar: es lo que llamo actuando por fe, porque creemos en él, porque creemos en lo que durante la oración indicó, porque creemos en el sueño que mientras dormíamos él nos reveló… Porque hemos establecido un diálogo con el Señor, y creemos que él responde, que el nos puede indicar el camino, que él nos acompaña en el proceso, y que nos aconseja el Espíritu Santo (consejero); es indiscutible que a veces podríamos querer recibir un proyecto escrito para «avanzar»… Pero así no siempre es la guía del Santo Espíritu de Dios.
La idea de un vídeo en una red social, en la que simulan cómo ve alguien con miopía, me hizo pensar en qué a veces vemos las cosas como nosotros vemos, y damos por sentado que los demás lo ven igual, y nos ponemos muy sensibles pensando en que los demás deberían comprender y verlo de la misma manera en la que nosotros «podemos» ver.
Es indiscutible que a veces podríamos querer recibir un proyecto escrito para «avanzar», pero cuando hay fe, acompañemos, bendigamos, creamos y oremos por los otros -cedamos el espacio durante la oración- al interceder.
Algo que está cerca y evidente para alguien, puede ser imperceptible para el que lo acompaña… O algo que está más lejos, podría casi ni existir para alguien que «ve diferente» a mí. Ocasionalmente, podríamos ir andando junto a alguien por mucho tiempo y cada uno podría ir «percibiendo» lo que sucede de manera diferente sencillamente porque «ve» diferente… Y podríamos estar «creyendo» que la misma imagen, sonido o cualquier percepción «es exactamente igual», pero nos podríamos equivocar.
No todos tenemos el mismo nivel de audición -para los sonidos agudos ni para los graves-, tampoco la misma capacidad de visión -de cerca ni de lejos-, entonces:
¿por qué pensamos que todos deben percibir las circunstancias igual que nosotros?, o
¿por qué pretendemos percibir las CIRCUSTANCIAS, de la misma manera que los DEMÁS?
Podrá haber puntos de encuentro, pero jamás en exacta coordinación.
Si el amor es pacificador, ¿por qué demandamos «más»?, el amor exigente debería dejar de exigir, porque si hay más demanda, la oferta podría bajar (cómo el principio de economía: cuando algo se pide mucho, se podría agotar), entonces vitemos agotar… ¿Será qué estamos percibiendo algo como igual, pero realmente, para el otro no es se está siendo igual?
Compartir es como una obra POR FE y EN FE.
Que el amor nos permita andar con compasión, que la «demanda se agote», para que el amor una en paz y con tranquilidad. Pues pienso que así podríamos andar juntos, en más proyectos de Papá.