
A veces nos dicen que anotemos listas de motivos para dar gracias, «antes de acostarse escribir 3 o más razones por las cuales está agradecido», dicen algunos consejeros…
En la madrugada del 31 de diciembre, me desperté a orar antes de salir el sol, y empecé a escribir motivos de lo aprendido y recibido en el año, y fue muy gratificante… Y confirme que es más saludable estar con gafas de gratitud para vivir los días, porque así nos podemos acordar más de lo bueno, o de los retos que no fueron tan alegres… Podemos guardarlos con un tono diferente, y el sabor se hace más agradable al recordar…
Estar agradecida, me permitió entender que por gracia de Dios me ha bendecido y ha bendecido a varios de los que he tenido cerquita.
A veces la gracia se desborda porque es el objetivo, que se pueda entregar, no «esconder», sino que la gracia de Dios es luz que alumbra, es alegría que se comparte, e intercesión que se entrega.
En este año que empieza, el enfoque sea estar atentos a dar gracias; esto nos hará cambiar el «modo» de estar, de oír, de ver, hablar y pensar; sin duda hay estrés, ansiedad y nostalgia, pero, ¿mejor si esto se lleva mejor, verdad? No es ocultar, es cuestión de tomar posturas, a los que usan gafas, ¿ven mejor con manchas o con las gafas en buen estado o después de limpiarlas?, es decidir cómo queremos vivir: ¿desde la amargura y la queja, o desde el agradecimiento y re-significación de las circunstancias?
Filipenses 4:4-8, Romanos 12:2, y tantos otros versículos para aprender a ver de manera diferente cada situación.
Cambiemos la forma de percibir, si vemos que alguna huella (algo vivido), está empañando la visión… Inhalemos, exhalemos y limpiemos.
Si estamos oyendo «ruido», sintonicemos el audio en la frecuencia del que reconoce la voz del Señor (Juan 17: 27 Mis seguidores me conocen, y yo también los conozco a ellos. Son como las ovejas, que reconocen la voz de su pastor, y él las conoce a ellas. Mis seguidores me obedecen. – Versión TLA / Mis ovejas reconocen mi voz, yo las conozco y ellas me siguen – Versión BLPH).
O si vemos «huellas» en los lentes de alguien, que esté empezando a hablar con «in-gratitud, o amargura, oremos, en vez de juzgarlo, y si algo de bendición podemos entregar, hablemos, si no, entonces callemos y solamente oremos; no sabemos cuál es la situación completa de los demás; por tan solo un momento no podemos pensar que los entendemos; misericordia y compasión, podría ayudar a aliviar a la persona que esté cerca, prudencia y sabiduría, antes de hablar.
Si recibimos misericordia por gracia, demos misericordia por gracia, sin límites, menos condena, más empatía, y más compasión; Dios es amor, y nos da para que también podamos entregar; Él siembra, nos ayuda con el crecimiento de los frutos, y así los podemos entregar.
¿Qué semillas habremos recibido en el último tiempo, han crecido y podremos como frutos, entregar, compartir y vivir?
Si hubo retos, si hubo algo difícil, suele salir algo como aprendizaje, en algo fuimos pulidos, algo fue quitado y algo nuevo habrá surgido… Paracleto, ayúdanos por favor a ver esas bendiciones recibidas, lo bueno que vivimos aunque esté cubierto por la maleza; que podamos agarrar las bendiciones y no nos dejemos engañar por la el ruido que distorsiona ni las huellas que hacen la visión borrosa.