
«El crecimiento lo da Dios», dice el versículo de la primera carta a los Corintios que escribió Pablo.
«EL CRECIMIENTO LO HA DADO DIOS»… «DIOS ES EL QUE DA EL CRECIMIENTO»
1Cor 3: 6-7 (RVR60)
Seguramente si lo hemos buscado en el día a día, y hemos buscado mantenernos pegados a Él en estos meses; podremos ver para atrás y recordar algunas circunstancias en las que lo único que pudimos decir fue:
-» Dios, Papá, Jesús, Señor, Paracleto, Espíritu de Dios…»- (a quien lo hayamos solicitado):
-«No sé cómo solucionarlo», o «No sé qué hacer», o «y, ¿ahora qué?»… «Ayuda», o «te lo entrego», o «por favor un consejo»; o tantas otras conversaciones más durante este año, tanto como un minuto en silencio, sabiendo que el sabe lo que estamos pensando, aún antes que se lo digamos (salmo 139:2-4)
A lo mejor, de algunas conversaciones que tuvimos con Dios en este año ni nos acordamos, pero habrá una certeza de que Elohim estuvo allí, escuchando y cuidando; siempre y cuando nos hayamos dejado cuidar (porque como siempre digo: Dios es muy respetuoso, y por esto es que podemos decir que se haga su voluntad en medio de nuestra libertad); lo más seguro es que en cada mes de esta temporada, Dios sí ha estado, aunque no lo hayamos notado.
Dios está siempre, aunque no le veamos, aunque nos cueste creer, aunque… Para cualquier aunque hay una gran verdad: DIOS ESTÁ
Darnos cuenta de su presencia en nuestra vida, en ocasiones, ha dependido más de nosotros mismos que de su «constante estar», como escribía hace muy poco: ¿Estamos presentes en los momentos de oración, cuando hablamos con Papá Dios?
Él nos ha permitido crecer. En su presencia siempre algo es mejorado, porque en su taller, en su presencia, en sus abrazos, en su cuidado, Él está cuidando, amando, sembrando, mimando, aún disciplinando y así es que nos está acompañando. Él está atento (no descansa, nos cuida, nos tiene en su constante mira: como la niña de sus ojos, como en la palma de su mano, como a sus amados, como a sus propios hijos muy amados… Pues Él nos amo primero, y nos sigue anhelando y buscando, para guiarnos).

Él nos acompaña en el crecimiento, a veces incomoda crecer, pero en el amor de Abbá es como bajo un abrigo, duele pero El Espíritu Santo, nos consuela; puede haber confusión, pero El Maestro por excelencia, nuestro hermano mayor, Jesús, está atento para aconsejarnos; y Papá con su amor busca que cada vivencia, sea para nuestro bien… En resistencia, en templanza, en paz, en… en aquello en lo que debamos aprende y crecer.
Dios es el que da el crecimiento, pero en otra versión encontré:
«Dios es el que los ha hecho confiar más en Cristo»… «El único importante es Dios, que es quien aumenta nuestra CONFIANZA EN Cristo». 1Cor 3:6-7 (TLA)
Entonces, así esto se ve más valioso, no es únicamente el crecimiento como personas, sino que habla del CRECIMIENTO DE LA FE.
¿Qué has entregado a Dios en este año y ahora que lo miras, en el presente… Ves que has crecido?
¿En qué ha aumentado tu confianza en Él?,
¿En qué hemos aprendido a confiar más en Él?