¿El amor a uno mismo tuvo que estar también establecido como un mandamiento?

¿Te amas?

Así, empieza una nueva historia para anotar…

¿Cómo sabes qué sí te amas? o, ¿por qué piensas que no te amas?

Algunas asignaciones de Papá Dios están dadas por sentado, como cuidar la naturaleza (que Él mismo creó); respetar a los demás, compartir con los demás, comer, respirar, dormir, orar, buscarlo, hallarlo, y muchas más.

Pero, en ocasiones, algunas asignaciones parecen que al ser tan obvias para algunos, otros las pasamos por alto, puede que para otros no sea algo tan «evidente»; por ejemplo: para algunos arrojar un plástico en la avenida puede ser tan sencillo como abrir la mano y soltarlo; pero para otros ese simple acto es lastimar un animal, contaminar el inmenso hogar de los peces y corales, ensuciar el lugar que «cuidamos», pero algunos ni lo llegan a notar.

Sabor umami en la vida: ¿por qué comemos lo que comemos? Hace poco aprendía que hay un sabor más desde hace algunos años, además de lo dulce, ácido, salado y amargo, lo «umami» también existe, y con características sorprendentes, como un sabor que se describe como algo «delicioso». Podríamos tener un sabor «umami en nuestro días», si el gozo y la paz del Señor están presenten en lo que hacemos, desde algo tan sencillo como pensar, respirar, descansar, comer, beber, escribir, hablar… Que las conversaciones sean sabrosas, que si masticamos podamos saborear (para los que aún tenemos el sentido del gusto, saquémosle el jugo).

¿Te amas?, parece extraño y demasiado egocéntrico, pero parece para algunos de nosotros también para otros y para muchos más de lo que podríamos imaginar, algo no tan Obvio; para esto pregunté a una persona que estaba cerca a mí y vaya valiosa explicación que me dio:

-«Sí, me amo»-

-«¿Y por qué sabes que te amas?-, le pregunté,

Y en resumen su respuesta anoté, mientras ella me explicaba; no había más clientes así que hicimos del momento una muy grata conversación.

-«Porque me cuido, cuido que nadie me dañe, cuido mi mente, cuido mis sentimientos. Si yo misma misma no me amo primero, ¿cómo puede decirle a alguien más que lo amo?, me debo amar para decir a otra persona que la amo».

Y esto fue una explicación del mandamiento de Jesús, sin nombrar el versículo, parece que ella lo había creído y vivido.

Mateo: 22:39 Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Estos días oía a un pastor de España contar, cómo tuvo que aprender a cuidarse al pasar por una complicada situación de salud. Mencionó el versículo que hemos oído y leído varias veces:

19 ¿Acaso ignoran que el cuerpo de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes, y que recibieron de parte de Dios, y que ustedes no son dueños de sí mismos? 20 Porque ustedes han sido comprados; el precio de ustedes ya ha sido pagado. Por lo tanto, den gloria a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios. (1 Corintios 6:19-20 RVC)

Entonces con el cuerpo, y no es solo alabando o danzando, como podemos darle gloria a Dios con nuestro cuerpo (que de por sí, ni nos pertenece). ¿Por qué comemos lo que comemos?, pensemos en comer mejor para ser más ágiles, más saludables, porque los planes del señor son de Bien y no de mal, Él quiere nuestro Bien-Estar. Cómo ejercitamos el cuerpo, cómo nos sentamos, nos movemos, nos levantamos… Cómo nos vestimos, cómo cuidamos de nuestra piel, manos, etc.

Para otra señora que escuché en un «en vivo de Instagram», las metas son tan importantes que hacía una reflexión (tenía que ver con ventas, pero pensé que también podría tomarlo para esta semilla que quería compartir hoy): «algunos estarán esperando el 1 de enero del próximo año para retomar el tema de las metas, y retomar el «buen camino», y sentarse a escribirlas», pero como decía ella «-¿Por qué no empezar ya y ganar dos meses?-, interesante reflexión, ¿verdad?, para qué esperar una fecha como el 1 de enero para «empezar»…

Una propuesta mejor que se me ocurrió mientras la oía: Cerrar el año con lista de agradecimiento y planes de mejora de inmediata aplicación, podría ser mejor, en vez de empezar a llenarnos de dudas, pensamientos de fracaso, etc. ¿Para qué esperar al 31 de diciembre y sacar el listado de lo bueno y lo malo?

Mejor cuidemos cómo pensamos en estos 2 meses, como la conversación en el café con la amable y joven señora: -«me amo porque cuido lo que pienso y lo que siento». Entonces demos un giro a la manera de pensar, que este año podamos bendecirnos con una NUEVA MANERA DE PENSAR PARA TERMINAR; y empecemos a cuidarnos desde ya.


En vez de empezar a llenarnos de tristezas, malos recuerdos, frustraciones, angustias y listados de «no hice»… Cambiemos la intención de lo que pensamos por más pensamientos de gratitud, Buenos recuerdos, pensar y aferrarse a lo bueno que sí sucedió. Eso es lo que vale retomar para avanzar.

El amor debe generar libertad, no prisión, aún con uno mismo; sin temor, el amor echa fuera el temor, vínculos sanos con nosotros mismos y con los demás. ¿Nos tenemos confianza, cómo nos hablamos? (esto también aprendí al hablar tan solo unos minutos con aquella persona en un bello café).

Un soldado de la fe es más efectivo si confía en sí mismo, si se ama (para ser más sabio), y está saludable en su cuerpo, en su alma y se mantiene unido al Espíritu Santo. Bien-Estar, autocuidado para Bien-Estar, por amor, no por vana vanidad, sino porque es algo tan importante que hasta en mandamiento fue establecido y compartido.

¿El amor a uno mismo tuvo que estar también establecido como un mandamiento?, ¿Te amas?, ¿Cómo sabes qué sí te amas? o, ¿por qué piensas que no te amas?

Nota: este escrito surgió de aprendizajes y pensamientos de varios podcast que escuché en estos días, complementados con una exquisita (umami) conversación, con una amable joven mujer, que me atendió en una cafetería y me preparó un delicioso capuchino, para acompañar con agradable aroma la redacción de este escrito, que se hizo más nutrido con la buena conversación.

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