El que ve

¿Qué ves en la foto de arriba… Y qué ves en la de abajo?

El que cuenta es el que «ha estado» y nos cuenta según lo que ha visto, oído o vivido. Algunos narramos lo que vemos, otros lo que no vemos, pues aunque podamos ver no siempre vemos; un ejemplo: en muchas ocasiones nos preguntan ¿lo vio?, pero, y ¿qué sucede si el ojo no pudo ver?

Los que ven porque están presentes en el lugar pueden contar algo desde lo que vieron, o los que estaban cerca, desde lo que oyeron, pero sin duda para contar algo con mayor claridad es mejor estar. Por esto es importante estar más conscientes del momento en el que estamos, tomar fotos para después recordar, funciona para «recordar», pero el detalle se podría olvidar porque de alguna manera por continuar, podríamos estar pasando por alto algún detalle, algo para escuchar mejor, algo para ver con más claridad, algo que después no sería fácil retomar, porque ya en el pasado está.

Tanto afán, tantas carreras, y por esto quizás perdamos partes de la «verdad», los sentidos nos permiten «recibir» lo que sucede alrededor, los colores, aromas, texturas, pero puede ser que la «congestionada avenida de nuestros pensamientos», nos esté confundiendo porque está tan «congestionada», que recibir algo más podría casi que estorbar. Imaginemos, una avenida con múltiples pisos de avenidas, como cuando hay puentes, y calles que van para diferentes lugares, pero todos en una misma «imagen»… ¿Puedes verlo al pensar en esto?

La calle de abajo podría estar llevando nuestra mente hacia lo básico del día: las compras, el marcado, los horarios de lo que tenemos que hacer, las reuniones para atender, lo cotidiano. La calle paralela a la de abajo, podría indicar un desvío para alguna tarea pendiente que hemos postergado; la calle del otro lago podría indicar el camino como un atajo para llegar a otro lado… Puentes que quizás nos hagan pensar en los planes a mediano y largo plazo (para la otra semana, el otro año, dentro de 25 años…)… Pensamientos que parecen autos apeñuscados, todos en un mismo espacio de tiempo: la imagen recortada que por un segundo recreamos mientras recordamos «una foto con muchas avenidas»…

Pensemos entonces, que algo está sucediendo, estamos en una reunión (de cualquier tipo, charla, capacitación, esparcimiento, etc.), pero tenemos tanto en la mente que el nuevo pensamiento trata de buscar un espacio para avanzar pero es muy difícil poderse si quiera acomodar…. Por ahí dicen cada vez más: INHALA…. EXHALA… TODO ESTARÁ MUY BIEN… Y cuando hacemos una micropausa para «inhalar», los carros (pensamientos) desaceleran, algunos casi que se estacionan y podemos encontrar espacios para lo nuevo que quiere llegar…

Al exhalar, la marcha de los pensamientos se ajusta, la velocidad de todos se armoniza, y los que querían ser desvíos se aclaran o se desvanecen, porque pensar sobre tantas cosas al mismo tiempo es casi un caos vehicular que no impide andar… Anda, inténtalo… INHALA…. EXHALA… TODO ESTARÁ MUY BIEN… ¿a qué está mejor, verdad?

Retener en ocasiones es algo bueno, inhalar y retener, pero retener y retener por mucho tiempo empieza a acumular carros para parquear (los pendientes) y para inventar nuevas avenidas para disque «tratar de aumentar la productividad»…. INHALA…. EXHALA… ¿cómo estás?

Solo somos uno, detengamos el afán, habrá carros (tareas) parqueadas que quizás es tiempo de soltar, y hasta algo valioso debajo de todo se podría encontrar; o dejar de meter y meter carros (cargas, pensamientos, estrés… calma no lo debemos acumular) INHALA…. EXHALA… TODO ESTARÁ MUY BIEN… Habrá tareas que son para otros, habrá planes que como los puentes largos o cortos de esa ciudad sí debemos transitar, pero de seguro habrá un tiempo para avanzar, orden, planear el día, quitar los carros que desgastan; hasta de pronto son tan viejos que nos contamina.

¿Algún carro / pensamiento, que por dejarlo andar por tanto tiempo está sin manteamiento y como carro viejo ahoga con lo que genera al andar; por ejemplo eso que no se ha hecho pero que se recuerda y empieza a botar humo tan tóxico que nos acelera y casi que nos ahoga, como respirar al lado de un carro muy viejo y sin mantenimiento? Pues a identificarlo y si se puede, darle mantenimiento y si no, mandarlo a CHATARRIZAR.

Y qué tal de esos pensamientos que nos podrían impulsar, como carro nuevo que alguien quiere cuidar?, no le tengamos miedo de no sacarlos a andar para que nos los Roben o los lastimen, podemos darles el tiempo de cuidado, de buen mantenimiento y avanzar, si que nos tengan que frustrar, INHALA…. EXHALA… TODO ESTARÁ MUY BIEN… A los sueños es más fácil llegar si los transformamos en metas, como en un viaje: tiene un punto de partida y un punto de llegada, pero se pueden hacer paradas como pequeñas metas ÓPTIMAS que nos permitan descansar, recargar, evaluar y si es necesario recalcular…Hay que estar atentos con los «gustos» que nos podrían hacer desviar, desenfocar o agobiar… Algo leí hoy que me recordó lo valioso para los que decidimos creer en Dios:

Hechos 23:1

«… he vivido delante de Dios… 1

«… me he CONDUCIDO para CON DIOS hasta este día2

En otro texto muy mencionado dice:

Buscar primero el reino de Dios y toda su justicia… y LO DEMÁS VENDRÁ POR AÑADIDURA… Esto lo dijo Jesús a sus discípulos, esto les quiso enseñar, enfocarse… y ya luego lo demás vendrá… (Mateo 6:33), y en el siguiente versículo, pensemos en una conversación entre un maestro y sus aprendices, cuando le piden cómo orar, él les explica esto y además les dice que no se afanen por lo que vendrá (fácil de escribir y de leer verdad, pero vaya que el reto está en aplicar)… Pero por alguna parte debemos empezar como en cada aprendizaje: preguntar o buscar, escuchar, entender y preguntar y aplicar… Y volver a recordar y volver a aplicar, hasta que cada vez sea más sencillo «aplicar» y lo bueno es que a Dios le podemos preguntar y preguntar, y él nos puede enseñar y enseñar una y otra vez más… INHALA… EXHALA… Sin afán.

Entonces, si tuviéramos que explicar para quién hemos vivido, o algo muy oportuno hablando de «pensamientos como autos», ¿hacia quién nos hemos CONDUCIDO hasta hoy?, como lo hizo Pablo; qué podríamos responder, hacía dónde van esos autos, cuál es la meta o el motor de esos autos (planes / recuerdos / pensamientos)… Hacia quién nos conducimos, ¿para quién hemos vivido?

En Isaías hay un versículo que podría ser como la melodía de fondo:

«Dios hará vivir en paz a quienes le son fieles y confían en él.» (TLA)

«Tú guardarás en completa paz, a aquel cuyo pensamiento en ti persevera. Porque en ti ha confiado.» (BTX IV)

«Él cuidará en perfecta paz a todos los que confían en él y cuyos pensamientos buscan a menudo al Señor» (NBV)

Entonces si pensamos en Dios, si conducimos nuestros pensamientos hacia él, sin duda los carros no dejaran de estar, pero de algo que sí he sido testigo es que empiezan a marchar con más armonía, si hay angustia hay paz, porque estamos siendo guiados por Papá (guiados no manejados), si hay algo que entregar pero buscamos primero su indicación, él no podría aconsejar, así podemos llegar a tener más sabiduría para saber por cuál avenida transitar; o sabiduría para saber que auto viejo ajustar o desechar, y hasta sabiduría para comprender qué soltar y confiar porque hemos confiado en Jehová.

Y, recordemos: Ananías le dijo a Pablo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo y oigas la voz de su boca. PORQUE SERÁS TESTIGO SUYO a TODOS los hombres, DE LO QUE HAS VISTO Y OÍDO (Tomado del libro de Hechos, versión Reina Valera 1960).

Entonces que el Espíritu Santo de Dios, nos ayude a re-enfocar nuestros pensamientos, a dirigirlos para vivir en Paz (no en carreteras sin trancones ni tribulación, estas también existirán), cuando confiamos en paz, hay una inexplicable paz, como una paz extrema.

¿Qué ves en la imagen?, esto hace un testigo de la bondad de Papá, contar lo que ha visto, lo que ha oído, ¡lo que HA VIVIDO DEL AMOR DE DIOS, DEL SEÑOR, DE PAPÁ!

  1. (versión RVR 60) ↩︎
  2. (versión BTX IV) ↩︎

Deja un comentario