Ciertamente Dios está cerca a cada uno de nosotros, busquémoslo.

En estos días leí un versículo (pienso que era la primera vez que lo leía o si lo había oído, fue la primera vez que vi una combinación de palabras muy importante, para el conjunto de la oración):

«para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarlo, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros» (Hechos 17: 27 RVR 1960)

  1. Buscar a Dios
  2. Puedan hallarlo
  3. Ciertamente no está lejos, entonces es verdad que Dios está muy cerca, ciertamente Dios está cerca para que podamos hallarlo, encontrarlo; pero para encontrar (en la mayoría de los casos) debe existir la «intención y la acción de BUSCAR». Podemos tener la oportunidad de ir caminando, por ejemplo, y encontrarnos a alguien, pero sería algo como «se lo encontró – de casualidad»; pero es muy diferente hallar a alguien que se busca. Cuando encontramos lo que buscamos, somos más conscientes de haber alcanzando el encuentro y suele haber un esfuerzo, y con esto, el deleite es mayor.
  4. Es reconfortante la aclaración que hace este versículo: de cada uno de nosotros, entonces Dios está para todos, pero él quiere ser encontrado por cada uno, y específica este versículo: cada uno.

Somos Luz, entonces encendamos pero con buena luz; y seamos sal para llevar buenas conversaciones a las personas con las que nos encontramos. Seamos luz con buenas palabras, Esperanza contra desesperanza en la conversaciones diarias.

Si hemos aprendido algo en nuestro encuentro con Dios, en nuestra oración, en algo que vimos, en algo que soñamos, si en esa búsqueda de Dios, la luz de nosotros se encendió con un nuevo carbón, seamos luz para contar algo bueno a los demás, no nos dejemos apagar, como dice en un versículo de Hebreos, la raíz de la amargura contamina, como si enterrara «minas». Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios; que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados. (Heb 12:15 JBS)

Seamos sal para llevar buenas conversaciones a las personas con las que hablemos. En la cotidianidad colombiana (no sé en los otros países desde de donde puedes estar leyendo esto), suele decirse que alguien es un bulto de sal porque le va mal; pero en el lenguaje que usó Jesús, ser sal era algo bueno; tanto que dice: «ustedes son la sal del mundo», es decir que para lo que él enseñó, ser sal es algo más que una bendición, es una bendición para ir a bendecir.

No dejemos que lo que vemos o escuchemos en redes/noticias o de los demás; nos llene de desesperanza (lo que contamina, suele tener o no, permiso de seguida). Hay un Dios todopoderoso en el que creemos, en él enfoquemos nuestra mirada, para que cuando veamos la situación actual, veamos diferente y quizás podamos bendecir el lugar en el que estamos y con quienes compartamos (como hijos de Dios). Si algo no tan agradable oímos, algo como la queja, la amargura, la preocupación, una pelea… Pues sea la gracia de Dios la que nos permita callar o hablar, para ser luz que alumbra y sal que bendice.

Un gesto (para los que hablamos hasta en silencio con las expresiones y los movimientos), puede ser un lenguaje cálido o puede ser encendedor para lo bueno o para la discusión. Por esto a veces hacer silencio y pedir el consejo de Papá, mientras escuchamos, podría evitar que esa raíz de amargura nos pueda contaminar e inclusive la «agarremos» para multiplicar.

13 »Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea.

14 »Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.

Mateo 5: 13-16

Pienso que no es estar siendo «el ejemplo», eso se volvería agobiante; más bien creo que si algo creemos, y lo hacemos vida de manera natural, sería simplemente el reflejo de lo que somos como Hijos de Papá. Con posibilidad de «desajustes», claro, por eso dice que el que empezó la buena obra en cada uno, la continuará.

«Estamos en «construcción», a veces salaremos, a veces alumbraremos, pero es bueno primero saber que sí podemos ser buena sal, y que sí podemos alumbrar, como reflejos del amor, la paciencia, la fe, la paz, la bondad… de nuestro Papá.

Recapitulando,

«para que busquen a Dios, y quizá, como a tientas, puedan encontrarlo, aunque en verdad Dios no está lejos de cada uno de nosotros«. (DHH Hechos 17:27)

»Su propósito era que las naciones buscaran a Dios y, quizá acercándose a tientas, lo encontraran; aunque él no está lejos de ninguno de nosotros. (NTV)

Nota: este escrito surgió de la lectura diaria en mis tiempos con Dios, y por las ganas de compartir algo diferente a lo que oía y veía en televisión, en las reuniones, en lo que sucedía en estos días a mi alrededor. Creo que sí podemos hablar y compartir algo diferente, pero para esto primero debemos buscar en la fuente, en Dios, sintonizar nuestro espíritu para poderlo oír a él… Desde niña me ha gustado ver las situaciones de manera diferente, crear, imaginar, pensar, por eso si ahora hay afán semillas de esperanza y paz es lo que he decidido sembrar.

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