Abbá, eres un retador, eres entrenador, con múltiples maneras de enseñarnos a buscarte, a vivir de manera diferente, a cada uno de tus hijos nos ENSEÑAS DE MANERA UNICA Y DIFERENTE, es porque nos conoces y sabes cómo te entenderemos, es porque sabes lo que estamos viviendo y nos conoces tanto que solo tú tienes la certeza de cómo podrás llamar nuestra atención y nos harás «RE-enfocar»… en lo que sí es importante en la realidad!
Nos hablas en las maneras más sencillas, porque estamos tan complicados tantas veces, que eres esa suave brisa que nos espabila, y mueve la silla en la que estamos cómodamente afanados… Es que eres tan poderoso Papito Dios, que sencillamente una brisa de tu parte es suficiente: esa brisa de seguro la hemos vivido demasiadas veces, como:
Palabras que vemos escritas, canciones, melodías, olores, lluvia, promesas en sueños, visiones en oraciones, promesas que habíamos olvidado y de repente reaparecen; es que eres tan sencillo, que tan solo te basta una sencilla manifestación de amor que nos diga: despierta!!!!, hey acá estoy!!!, RE-enfoca!!!, REcuerda!!!, en qué andas???, móvete!!!, ánimo, adelante!!!, ÁNDA!!!!!!!, baila, diviértete, ríe, RESPIRA CON CONCIENCIA (inhalaaaaa, exhalaaaaa), esto pasa, aunque no lo estés viendo – esto pasará-, CONFÍA!!!!!, NO DESFALLEZCAS!!, porque una llamada de atención tuya Papá, es por lo general para movilizar (así sea para tomar la decisión de «descansar»)…

Eres sencillo, porque quieres que entendamos. A veces no lo entendemos porque tenemos estructuras de pensamiento que lo complican con preconceptos… Por esto Papito Dios, volvamos al inicio en el que éramos tú y yo, entre tus manos, cuando soplaste vida, y nos diste PURA VIDA…
Sí, eres Papá de VIDA, que nos Vivífica…
Sencillamente amor, sencillamente vida.