Aunque duela, o incomode, en verdad el valor para aceptar al menos el inicio del cambio, es más que necesario.
Podas el árbol que da fruto
¿Qué rama debe ser quitada o simplemente podada?,
Algún don quizás que esté desajustado, que no esté tan alineado a lo que el Señor podría estar esperando y deba ser redireccionado?, depronto una capacidad como aquella de dar sombra, paz o bendición a los que llegan pero como si fuera un ave ¿Podrían estar eligiendo ir a otros lugares para reposar, o quizás aunque haya fruto nadie se puede/quiere acercar, porque en las ramas se podrían acercar pero sin disfrutar?
Frutos, dones, capacidades, ramas, bendiciones, ¿en esto mucho debemos fijarnos?, quizás sí, pero lo más bello sería para que el fruto sea de acuerdo al creador, es decir, preguntar:
para qué el fruto (a quién bendecir aunque se lo lleve), para qué las ramas (a quién llegar, hasta dónde extendernos), a quién recibir (aunque no sean la aves más bellas del reino), acaso necesitamos agua y abono y nutrientes a diario… O solo dejamos que nos caiga como si fuéramos árboles estáticos que esperamos sin poder preguntar, escudriñar y buscar?, hasta dónde las raíces pueden escudriñar y nutrirse?, como ese versículo que dice: como árbol bien plantado junto al arroyo, que da fruto … Y su hoja no se seca (salmos 1:3)
Si algo está siendo podado o cortado, es porque da fruto, y entonces hay que «limpiar y depurar» lo que sea necesario, así puede fructificar, pero dejar que Dios lo pode es mejor, o preguntarle qué hay que podar, es mejor, porque él de por sí conoce el fruto que podemos dar, él de por sí sabe qué es lo que no debe estar, o qué hay para mejorar
Podar con Papá Dios, sí puede doler, como el sonido de la sierra (suena duro, es casi incómodo y doloroso), pero… Es posible que el cambio, de algo seco (que dejemos podar), facilite el crecimiento, el bien-estar, y hasta nos bendiga a nosotros para así poder bendecir a otros
Sí, duele, incómoda, cortar, quitar, podar
Pero de Dios jamás cortar el amor, no dejemos que lo seco nos aleje, que las preocupaciones lo desplacen, ni nada de nada nos lleve a alejarnos de SU amor.
Jesús dijo: Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si una de mis ramas no da uvas, la corta; pero si da uvas, la poda y la limpia,… El que permanece unido a mí… (Juan 15)
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