Segunda Parte, Así es Papá

Así es como me refiero a Dios, «Papá», es así como lo llamo, según aprendí que lo podía llamar durante un retiro, hace muchos años, me explicaron que a él podemos llamarlo Papá, y no se va a enojar… Entonces descubrí la bonita palabra «Abbá», es como Jesús se refería a él, en algunas partes de la escritura lo mencionan, y esa VERDAD yo la arrebate: Dios es Papá!

Entonces, íbamos en la tala y llevada del quinteto de pinos, pero ¿qué sucedió realmente, por qué se los llevaban en pedazos, por qué los talaron?

El motivo: seguridad de los vecinos, pues ya se estaban acostando como mucho, la postura muy recta no era, y pues ni modo, era necesario que alguien con la Autoridad Delegada, los viniera a cortar.

El señor que los cortaba, tenía una destreza sorprendente, era algo maravilloso verlo, porque aunque yo escalaba un pino en la casa donde crecí, y algunos otros árboles más, este varón era impresionante, con sierra colgando de un pedazo de cuerda, con la que también se ataba, y ataban los troncos, en fin era toda una hazaña, porque de un momento a otro saco un machete y a cortar las ramas más pequeñas, mientras la sierra no soltaba por si la llegaba a necesitar, y de uno a otro pino se iba a cortar, y claro sin bajarse pues estando ya arriba, que mejor que cortar camino que de rama en rama.

Las herramientas de seguridad, como guantes, casco, y botas, las tenía, además de un equipo de hábiles compañeros, que desde el suelo le ayudaban, un supervisor, y al parecer cada uno tenía una labor en el equipo. ¿Cómo podar ese grupo de 5 grandes pinos?, seguramente tenían un plan inicial, pero la estrategia segura: la certera experiencia que desde arriba ayuda al que cortaba, y como jugador, entre las ramas, iba eligiendo el camino para continuar.

Pero sin yo saber cuántos días tenían programados, lo que sí pude ver es que el agua y el calor, estuvieron presentes en cada jornada, era como si no pudieran acabarlo todo en un día, para tan bellos pinos, que tomaron su propio tiempo para crecer, también tuvieron su tiempo para partir, así la lluvia les cambió los planes a los taladores, y casi durante una semana, y poco a poco, los agotados y ya casi secos pinos, fueron completamente talados.

En el proceso de cambio, de transformación, es necesario el experto, el compañero, el que coordina, en fin, es mejor cuando Papá nos consuela, reconforta, y a acompaña, porque solo así podemos entender lo que sucede

Aunque nos acostumbremos, a veces es bueno podar lo que está seco, torcido, o que puede ir aún en contra de nuestra propia seguridad (o de los que cerca pueden a nosotros estar), cambio de hábitos, maneras de actuar que con total firmeza no son bañadas por las aguas del que es vida. ¿Cambiar lo que pensamos tan firme como un inamovible pino?, sí, lo imposible de cambiar es POSIBLE para Papá

Por nuestro bien, para ampliar el horizonte, por el amor que podemos tener a los que amamos, permitamos que las ramas secas sean cortadas por Papá, recuerda: Dios es AMOR

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