Dar gracias, puede ser como estar en suaves pastos, suspirar y decir: GRACIAS POR…
Salmo 23

Agradecer, podría ser un arma para la buena batalla de la fe, la fe se ejercita, es un fruto que va creciendo, se alimenta, se hidrata. Para esto se requiere tener buenas conversaciones, más aún en estas fechas, cerrando muchos ciclos, pero a veces suele haber quejas, dudas, angustias… Mejor pintemos de GRATITUD NUESTRAS PALABRAS. Y, para poder hacerlo necesitamos tener «a la mano», las notas de lo que hemos venido agradeciendo.
Es más fácil hablar con gratitud, cuando agradecer es parte de nuestros hábitos diarios y cotidianos, porque las frases, dando gracias, fluyen como si estuvieran REBOSANDO, y se reflejan como los colores en este cuadro del ave en arcilla que se expandieron e iluminaron todo lo demás.
AGRADECER, es un arma (esto lo escuché el día de hoy), y me quede pensando ¿por qué un arma?, y una justificación podría ser:
– Avanzar con las herramientas que tengamos para impulsarnos. Porque en el día a día podemos enfrentarnos a diferentes retos, y a veces se requiere algo así como una pica para lanzarla contra la montaña un paso más adelante, y afianzar el siguiente paso para no retroceder (como los que escalan montañas);
– Porque más que una “buena norma de comportamiento social”, es una manera de posicionarnos para avanzar. Desde la gratitud, gracias por…. y como si fuera un gateador que se impulsa para caminar; Posición para vivir, esto lo aprendí ayer en una conversación con amigos muy cercanos, cuando me contaron cómo un varón muy sabio había afrontado los retos del día de a día.
«Dé gracias», nos enseñaron a los latinos cuando niños, pero como norma de buenos modales; pero es muchísimo más, es ver las situaciones diferentes, es andar con el corazón dispuesto aunque tenga heridas de batallas viejas, es saborear los manjares con lo que tenga en la alacena, es un buen aroma en las conversaciones, es un buen «ambientador para las reuniones», es tantas cosas buenas agradecer, que empieza con aprender a decir «gracias por»…
Entonces, ¿por qué das gracias, y qué quisieras compartir en estas próximas reuniones: quejas, dudas, temores, malas noticias… o buenos recuerdos que nos ayuden e inspiren, y se expandan e iluminen como los colores del ave del cuadro hecho con barro?
Es tan rico escuchar y ver al que agradece porque bendice aquel que lleva las buenas «nuevas». Bienaventurado aquel que lleva las buenas noticias. Que rico ver llegar al agradecido a una reunión.
PINTEMOS DE GRATITUD NUESTRAS CONVERSACIONES, y seamos de bendición.