Como nos ama Papá Dios, al punto que sobrepasa nuestras oraciones. Esta vez, será como un cuento:

En un precioso valle, los regalos eran como las flores, crecían dentro de la tierra y en el momento de dar su fruto, bendecían a otros con sus aromas, tamaños y variedad de especies; incalculables para diferenciar, pero cada flor con su propia identidad.
Era en la tierra que caían las suaves semillas que buscaban cabida entre los granos de la tierra para arroparse, mientras llegaba el tiempo de romperse para empezar a Crecer, era un proceso doloroso, pero la humedad y el calor de los suaves granos de la tierra la abrigaban y animaban.
Era grato ver cómo la tierra se movía, cuando el fruto de la semilla empezaba a remover cada grano de tierra que la rodeaba, y aunque encontrara rocas ella continuaba, porque su meta era crecer…
Es así que crecemos, suaves semillas que un día entre suaves granos de tierra, crecemos, como regalos para bendecir a otros con nuestras características y talentos que el Sembrador dejo adentro. Es necesario romperse para crecer en la tierra que hayamos sido sembrados. Importante es donde los primeros alimentos fortalecen ese primer momento de crecimiento, el entorno es importantísimo porque de allí las raíces es que toman el primer alimento.


A veces es tan inmensa la tierra que es difícil conocer a tantas semillas, sus dones y sus talentos; pero algo leía esta mañana y encontraba una riqueza sin igual:
Mateo 18, cuando Jesús les explica que el reino de los Cielos es como el rey que quiere hacer cuentas con su equipo de trabajo (siervos) y le llevan a uno que le debía bastante, pero éste le ruega y le perdona la deuda (pero éste sale y no perdona la deuda a uno de sus siervos ), historia bien leída por muchos).
Pero esta mañana lo que recordaba al leer, era algo más allá del perdón (que es para lo que se suele entender); ¿cuántas veces y qué le hemos pedido al Señor en oración, lo hemos recibido, pero no lo hemos «difundido», es decir no ha sido compartido ni ha trascendido?,
Alimentos, vestido, proyectos, ideas, ¿cuánto nos ha entregado y nos lo hemos «guardado»?, es decir los talentos de la semilla no han trascendido, la semilla lo ha recibido, pero no lo ha querido compartir, lo ha guardado, se lo ha «tragado»…
En un precioso valle, fueron plantas bellas semillas, para que pudieran bendecir…
Para esto es fundamental creer que PODEMOS ser una semilla para bendecir, como regalos «llenitos de regalos», plantados para morir, crecer y bendecir: Como nos ama Papá Dios, al punto que sobrepasa nuestras oraciones e intenciones.