Estamos en sus manos: en la historia del alfarero – Jeremías 18), él está con los que están solitos (los abriga en sus manos Isaías 49:16), tomó tierra con su manos para crear a cada uno de sus hijos (Génesis 2:7)
Es entonces, a esas manos a las que debemos acudir para ser transformados, a veces será divertido, a veces no será muy divertido, pero siempre se podrá sentir Su inmenso amor, porque así es que transforma y moldea el Señor.
Miedo, suele dar el cambio, entonces escrito está: el amor echa afuera el temor, desde su amor ese miedo al cambio puede irse, ese miedo puede desaparecer y salir de nuestra alma (de lo que sentimos, pensamos y decidimos). Entonces, permitamos que nos moldee el Señor, el alfarero por excelencia con amor.
Desde su corazón y su mente, únicamente hay planes de bienestar (sus planes para nosotros son de bien), su voluntad (también su voluntad como alfarero), es buena… Agradable y perfecta; agradable al ver la bendición de ser transformados por su amor, eso definitivamente es un deleite (recuerdo aquello que le has entregado y él, con amor, ha transformado…)
Al leer los salmos dice: transformaras mi tristeza en canto, en otro habla de la posibilidad de poder volver a sonreír, a ese gozo de vivir (óleo de gozo para compartir).
Jesús dijo:
… vayan y díganle a Juan:
»Ahora los ciegos pueden ver y los cojos caminan bien. Los leprosos quedan sanos, y los sordos ya pueden oír. Los que estaban muertos han vuelto a la vida, y a los pobres se les anuncia la buena noticia de salvación.» (Mateo 11:5 – Versión TLA)
En otro lado de las escrituras, vemos que también dijo:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad. (Lucas 4:18 – versión NTV)
Hay transformaciones profundas, superficiales, impresionantes y hasta milagrosas… Pero el cambio empieza en la disposición del corazón, es necesario que estemos dispuestos para que el alfarero pueda moldearnos.
La arcilla, el barro, se trabajo mucho más fácil cuando está dócil (cómo humedecido), porque el rígido se quiebra fácilmente, es más trabajoso; y claro que el Señor lo puede volver a reparar, pero dejemos moldearnos en medio de la docilidad.




Bendiciones y mucho amor, en medio de tú transformación.