Opinar por hablar, a veces puede ser mejor callar.

EL PELIGRO DE QUERER OPINAR Y HABLAR SOBRE TODO

Mateo 12:36-37

36 Les digo lo siguiente: el día del juicio, tendrán que dar cuenta de toda palabra inútil que hayan dicho. 37 Las palabras que digas te absolverán o te condenarán». (versión: NTV)

36 Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. 37 Porque por tus palabras se te declarará inocente y por tus palabras se te condenará». (Versión, Nueva Versión Internacional)

36 Os advierto que, en el día del juicio, cada cual habrá de responder de toda palabra vacía que haya pronunciado. 37 Ten en cuenta que por tus propias palabras serás juzgado y declarado inocente o culpable.

Hay conversaciones o pensamientos que no controlamos, pero en la mayoría de las veces sí lo podemos hacer, y ahora con este versículo pienso que es importante controlar el “opinadero”, en las vanas o vacías conversaciones sobre otros, sobre nosotros, o sobre otras situaciones… Estar atentos a lo que decimos con la convicción de que tendremos que “responder”, por lo que hayamos dicho (más que por lo que hayamos decidido no decir).

El opinadero activado sin control suele emocionarse y “descontrolarse”, así que mejor oír más y hablar lo justo, para no tener que responder por algo que simplemente dejamos salir para llenar una conversación; sabiduría para hablar y saber callar, para no tener que dar respuesta por algo que no podamos “argumentar”, entonces aprender que nuestras palabras de hoy nos podrán culpar.

Que nuestras palabras sean más útiles, y llenas de sentido, relajadas pero responsables.

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