COMPRAS!
¡VENTAS!, PROMOCIONES!!!!, DESCUENTOS!!
Deudas, preguntas, angustias, ¿ahorros?, estrés…

Pro-VISIÓN
¿Para qué sirve el dinero?, ¿Podría servirnos para bendecir?, ¿Sirve para aumentar preocupaciones o disminuir angustias
A lo mejor lo podemos ver de otra manera aunque sea un talento, 5 o 10, se puede administrar bien para ben-decir; podría ser algo de perspectiva, más que de cantidad.
Durante la pandemia seguramente muchos quisimos ayudar pero, hubo recortes de ingreso, posibilidades, etc., (no voy a recordar el listado de lo que sucedió); pero antes, durante y después de esa etapa de la historia muchos hemos pensado: ¿cómo ayudo?, pero quizás con lo que tenemos podemos. Miremos antes, unos versículos al respecto:
Mateo 9:13 Así que vayan y averigüen lo que significan estas palabras: “Yo no quiero sacrificios, sino que ustedes tengan compasión”. Pues yo no he venido a invitar a los buenos a que me sigan, sino a los pecadores.
1 Juan: 3:17 Pero si alguien es rico, y ve a su hermano en necesidad y no siente el deseo de ayudarlo, ¿cómo puede vivir el amor de Dios en él?
Pensemos en quién bendecir con lo que tenemos, antes de comprar o de hacer algo, si la hacemos esa pregunta al Espíritu Santo, él nos puede ayudar:
– En un lugar con varios restaurantes a donde podemos estar llegando a almorzar, cenar, tomar onces… Preguntemos: ¿Papá a quién quieres que bendigamos con tu provisión?
– ¿A dónde vamos a comprar la ropa?, ¿qué vendedor/a podría necesitar esa comisión? (Él conoce las necesidades de cada uno de los que están cerca), preguntemos, eso también es pedir sabiduría y amar (ayudar) a los demás.
– Tenemos algo que creemos no es útil, preguntemos (en oración) podría sorprendernos la revelación. Aún al preguntar, podemos activar nuestra atención y escuchar o ver el entorno diferente y esto es amar y compartir lo que el Señor nos ha entregado, y podríamos utilizar muy bien la PRO-VISIÓN.
Amor, eso es lo que dice que más se requiere aportar.
Entonces, bendigamos a muchos con nuestra PRO-VISIÓN, pidiendo consejo al Espíritu Santo que es por excelencia un gran consejero. Mejoremos la visión, antes de usar nuestra PRO-VISIÓN