En el inicio de muchas historias de la Biblia, dice «y sus discípulos», le seguían; en muchos otros dice: «Jesús les enseñaba», entonces aprender es algo permanente, algo sucede durante el día a día, es algo que se da en la cotidianidad y no es algo exclusivo de las escuelas, salones, o espacios destinados para «aprender».
Por esto es importante entender, que todo el tiempo estamos siendo permeados por información de la cual podemos aprender, pero entonces, ¿qué estamos aprendiendo aunque no nos demos cuenta?
En las definiciones sobre el aprendizaje, podemos encontrar 4 tipos de aprendizaje, que me gusta llamarlos canales de aprendizaje: El visual, el lector, el auditivo y el que aprende haciendo. Por esto he entendido que según como cada uno puede aprender, es como mejor recibe la información, por esto es el «canal de aprendizaje», más sensible y por lo tanto el que deberíamos cuidar, porque a lo mejor es el que más nos gusta alimentar, por ejemplo:
- El auditivo, seguramente estará con audífonos o música desde cualquier dispositivo, o podcast de diversos temas.
- El visual, pasará mucho tiempo en las pantallas, no le basta con oír una serie, necesita verla para comprender mejor lo que sucede en las historias.
- El lector, es sin duda el que disfruta los libros, se los goza, y a veces hasta de diferentes temas.
- Y el que aprender haciendo, que suelen ser casi todos los seres humanos, repite lo que ve, lo que escucha o lo que lee.
Esto, por lo que he visto, es también la manera en la que el Espíritu Santo se comunica con cada uno, porque según como aprendemos es que entendemos.
Por esto, estar atentos a cómo recibimos información puede ser fundamental. Al leer la biblia, algunos recreamos las historias como si las viviéramos para entenderlas, otros con leer pocas veces ya entienden, y otros puede que hasta les guste «escuchar» las narraciones.
Así como percibimos estás imágenes, y los espacios por los que transitamos a diario, es precisamente como aprendemos, y sin duda el aprendizaje forma nuestra manera de pensar, nos forma para la manera que la sentimos, y nos lleva a actuar.


