Después de la semana en la que escribimos en un agenda los agradecimientos (y para quienes han seguido hasta hoy), lo que agradecemos empieza a aumentar de «precisión», es como el entrenamiento del que agudiza la vista para encontrar valiosos detalles en un gran bosque de preciosos árboles… Es visión que nos permite encontrar la hoja de diferente color, sentir la fresca brisa, y hasta encender el rostro de alguien con una sencilla sonrisa… Grandes y pequeños, tenemos en nuestro ADN la SEMILLA DE LA GRATITUD.

En este momento encuentro algo lindo en el Génesis, en la tierra es que crecen las semillas.. Y de tierra (barro), Elohim nos creó… Entonces desde el inicio fuimos elaborados con los elementos adecuados, para recibir esas buenas semillas que Dios en nosotros ha sembrado -y que seguirá sembrando-.
Estamos casi todos en común acuerdo que para el vino, el aceite, el fruto, el avance: HAY PROCESOS, incluso puede haber un proceso de pequeños procesos (pasos, etapas, momentos, etc.), a lo mejor le llames de diferente manera, pero casi nada es espontáneo (porque pienso que algo siempre ha estado sucediendo antes de que eso, que ahora vemos, suceda… Como algo en el horno, en la prensa, en el almacén… Algo estás haciendo Señor y Dios).

¿Podrías dar gracias ahora después de los momentos en que el proceso ha parecido una prensa, un taller, es decir en los que ha habido algo de presión?
Cuesta, incomoda, da mucho miedo, pero que GRATO ES VER y DELEITARNOS con LOS CAMBIOS qué El Señor hace un CADA uno de nosotros. ¿Podríamos decirle gracias al Trans-FORMADOR?, al que nos ha cambiado el «necio» corazón de piedra en un corazón de carne, como está escrito en Ezequiel 36.26:
- Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. (versión La Biblia de las Américas – LBLA)
- Yo les daré nueva vida. Haré que cambien su manera de pensar. Entonces dejarán de ser tercos y testarudos, pues yo haré que sean leales y obedientes. (versión Traducción al Lenguaje Actual – TLA)
La historia del «Alfarero y el Barro, que está en Jeremías 18, es también muy concisa y valiosa»… Es un ejemplo de cambios: «Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla» -versículo 4)
Puedes leer esta historia en tu biblia, y de seguro encontrarás algo más…
Hace una semana escribí sobre las nuevas maneras para amar (y estaba lista para amar diferente a esos que podrían aparecer en la semana y que podrían ser no tan fáciles de amar… y pienso que fue tan sencillo porque estaba en sintonía de poder avanzar con nuevas maneras de amar – ¿qué tal te fue a ti luego de leer ES TIEMPO PARA CREER Y PODER AVANZAR, en nuevas maneras de AMAR a los demás…?
Entonces, ¿qué es eso que ha causado ansiedad, dudas, o temores, para entregarle al alfarero y que lo pueda re-armar?
Pero sobre todo, ¿qué es eso que miramos ahora y decimos GRACIAS por la presión, por el proceso, porque pensaba que no podría cambiar pero tú (Papá Dios), creíste en mí, me animaste y pude avanzar?
Para recordar y reeler la agenda de la gratitud, este es el enlace que puedes leer: Agradecer diariamente