
¿Alguna vez has estado en una sala de espera?, quizás esto que escribí hace algunos meses te ayude a ver esos momentos desde una perspectiva diferente. Es-perar (hoy gracias al Señor Jesucristo, porque ese motivo por el cual fuimos tan seguido a «esperar», ahora es con Él, una victoria más).
Es molesto esperar, es fastidioso, pero si que es grato cuando estamos en espera de algo que sabemos que será bueno y con Cristo, se vuelve una victoria más. Estamos con muchos pensamientos a cada segundo, pasan tantos como si fuera un rebaño de ovejas que ni alcanzamos a contar (jejejeje)… Pero es que tenemos tanto en la mente, que ahora parece que los momentos de calma requieren un pago y en lugares extremadamente exclusivos; ¿pero cómo fue que llegamos a esto?, ¿a pagar por momentos de «relajación y momentánea paz»?
LA PAZ ES UN FRUTO, QUE CRECE, ¿qué tal está el terreno donde estamos?, queremos que todo crezca, rápido, frondoso, con proyectos megaexitosos, pero sin calma o reposo, hasta las máquinas colapsan, se desgastan y se hacen casi obsoletas; aún en los más básicos principios de la siembra, se requiere el reposo del terreno… Calma, para todo podemos pedir ayuda del Santo Espíritu de Dios, a la final «la fe y la paz» son un fruto de nuestra relación con él.
Por eso hay un lindo versículo que dice: (Santiago 1:3) la prueba de nuestra fe produce paciencia, y sin calma, no hay paciencia, si no produce impaciencia, entonces: por esto la fe, necesita la calma para crecer.
Paz, calma, está siendo la fe fortalecida, no se necesitan las prisas… Calma…
Algunos ejemplos, muy claros:
Martha y María: Lucas 1038: 42 –> 38 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (RVR 1960).
Lucas 8: 14 La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son «AHOGADOS POR LOS AFÁNES» y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. (La parábola del sembrador)