Sí ayudan, la calma y la Fe

Afanes, sin los mismos minutos en el tiempo… Al parecer el tiempo ni si quiera vuela, es que ahora parece que «des-aparece»; ¿pero será esto verdad?

Entonces, ¿será que las baterías de nuestro relojes, se están robando lo segundos, como si fuera una secreta conspiración?; no, claro que no; pero estar tan afanados si está robando las cargas y recargas de nuestras baterías más internas, esto está haciendo que el desgaste físico, el desgaste mental, el desgaste emocional y hasta el desgaste espiritual, sean el maquillaje en los ojos y el estado de las prendas que llevamos…

Es porque de lo que abunda en el corazón habla la boca (¿cuántos suspiros profundos de cansancio salen en tan solo un momento?); en una de las cartas de Juan dice: «Querido amigo, espero que te encuentres bien, y que estés tan saludable en cuerpo así como eres fuerte en espíritu» (3 Juan 1: 2); (¿pero entonces cómo está nuestra salud, nuestro cuerpo y nuestro espíritu?).

El cansancio agota, desgasta por su propia esencia: porque el cansancio «cansa»; pero porque dejamos que algo como la ansiedad (que tiene que ver con el futuro) nos cansé hoy si ni quiera ha llegado, porque nos cansamos por lo que está por venir, por qué nos cansamos por aquello que ni siquiera podría suceder… Es necesario prepararnos, alistar, tener un plan, no dejarlo todo al azar; ¡claro que sí!, pero ¿por qué nos debe agotar algo que hasta ahora empezamos a «idear»?

Al inicio de este año, había algo que afrontar, como una extrema evaluación, que se venía con una profunda revisión de los procesos y tareas que sea realizan bajo mi supervisión, entonces Dios (que aprendí es Dios de soluciones) permitió que viera un versículo muy diferente, y para esto puedes ir a ver el regalo que quedo escrito en Serie intimidad con Dios: Una nueva relación – Parte 2.

Ahí aprendí que la ansiedad y la «angustia», no añaden nada bueno, más bien restan bienestar y tranquilidad. Entonces, ¿para que dejarnos angustiar por la ansiedad?

Con calma y mucha fe, es más fácil resolver. Entonces que tal si para planear, empezamos a recordar:

Isaías 26:3 Tú guardas en completa paz a quien siempre piensa en ti y pone en ti su confianza. (RVC) / Entonces confiar, y mantenernos enfocados en Dios, ayuda a que estemos en paz.

Isaías 26:3 Dios hará vivir en paz a quienes le son fieles y confían en él. (TLA) / Cuando confiamos en Dios, aunque haya tormenta podemos degustar la paz (así como en la tormenta que Jesús calmó)

Proverbios 14:30 (PDT) La mente tranquila es salud para el cuerpo, pero la envidia causa enfermedades.

Isaías 12:2 (NVI) ¡Dios es mi salvación! Confiaré en él y no temeré. El Señor es mi fuerza, el Señor es mi canción; ¡él es mi salvación!».

Si lo resumo sería: Desde la calma y la fe es más fácil solucionar, porque estaremos Juntos con Dios, planeando la solución.

¿Y tú, cómo lo podrías aplicar?

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