Enfocarnos en lo que sí sucederá, es decir: al momento de enfocar es mejor tener certeza, eso llamado «FE» (Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera,…) porque cuando entra la duda, los pensamientos pesimistas, la falta de fe… Entonces el lente por el que vemos se DES- ENFOCA.

Dejemos de fluctuar (puedes volver a leer: CON CORAZÓN SINCERO); acércate con un corazón al descubierto, porque confías en Él. Las dudas, las palabras de otros, nuestros temores, nuestras inseguridades, y otras cosas adicionales, pueden hacer que «fluctuemos», o que el lente por el que estamos viendo el día de hoy se vea SUCIO, DES-EFOCADO… O hasta bloqueado (como cuando una vez tenía la cámara de alguien cercano, y al momento de tomar la foto, mire el paisaje que iba a «fotografiar», pero vaya estaba oscuro… Y oh sorpresa que trajo muchas risas: yo no había quitado lo que protege el lente cuando es guardado).
Así sucede en el día a día, podemos cubrir el lente por el que vemos, por protección, pero lo que va a suceder es que no podremos ver a través del «lente»… Como un capitán de barco, o un «observador» del lejano cielo, o sencillamente como las gafas para los que usamos gafas; creo que a veces es necesario usar lentes para poder VER MUCHO MEJOR… ¿Cómo están tu lentes hoy?, ¿limpios, archivados, escondidos, o des-enfocados?
Para mis ojos las «fórmulas» han cambiado, durante varios años los ojos deben ser re-enfocados (por así decirlo); a veces desde niños, a veces después de los 40, a veces (y ahora más usual) para protegerlos de luces «artificiales» o del «fuerte sol». Si tienes gafas, o conoces a alguien con gafas, recordaras que hay exámenes recurrentes, no siempre la visión es igual, o ahora con los celulares vemos que hasta 4 cámaras tienen, porque dicen que cada lente puede brindar algo diferente y así en conjunto pueden darnos una mejor «captura».
En conclusión, podemos escribir y analizar muchísimo sobre cómo vemos, cómo funcionan los ojos, las cámaras, los lentes… Pero no es lo que quiero hacer, para esto hay mucha información en internet, paso a escribir por este blog para compartir algo que descubrí al momento de escribir:
Cuando alguien viaja al otro lado, cuando alguien obtiene lo que quiere, solemos ver «el logro», «el podio», lo que pudo alcanzar… Pero no logramos ver el camino, los retos, el paso a paso de ese proceso, así que ahí aprendí: ES PORQUE ELLOS VEN CON EL LENTE DE LA FE.
Cuando cerramos los ojos y evitamos distracciones, podemos traer pensamientos de aquellos logros que hemos obtenido, aunque sean pequeños: aprender a hacer arroz, enseñar a alguien a andar en bicicleta, cuidar al niño que alguien nos recomienda, hacer la abdominal sin que doliera… Como le pido al Espíritu Santo que traiga en este momento lo que lograste y conseguiste aunque no lo vieras.
Dicen que la disciplina es la diferencia entre un punto y otro, ¿pero qué si no tuvieras «visión de fe»?, básicamente creo que nos quedaríamos en otro punto de partida, o simplemente ni a esa meta mirarías. Seguramente estás recordando que para lo más pequeño o grande, necesitaste FE (o que otros creyeran en ti por ti)… Pero lo que sí es verdadero es que por fe tuviste que ver o por falta de fe no lo alcanzaste. Dios tiene tanta fe en nosotros que nos da nuevas tareas cada día.
Entonces qué sucede si enfocamos los lentes, y ponemos en práctica el punto de partida 111… Creo que esto es un ajuste necesario en cualquier momento que veamos que el lente se está opacando:
«Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver.» (Traducción al Lenguaje Actual)
O como lo dicen versiones más escuchadas por todos:
» La fe es la certeza de lo que se espera, la CONVICCIÓN DE LO QUE NO SE VE». Hebreos 11-1
Así que cuando estemos empezando a dudar, o que los pensamientos empiecen a nublar lo que estamos viendo; es momento de RE-ENFOCAR los lentes y ENFOCARLOS EN EL PUNTO 11-1; EL MEJOR PUNTO DE PARTIDO, EL PUNTO EN EL QUE NUESTRO LENTE SE ENFOCA EN LO QUE LLAMAMOS FE.

Además no es solo en nuestras fuerzas (Esforzarnos por creer, aún con lentes deteriorados); si el lente debe ser cambiado, pidamos ayuda al Espíritu Santo para que nos ayude a limpiarlo o incluso a reemplazarlo.
Tremendo artículo gracias
Me gustaLe gusta a 1 persona