Decidir esperar, también es una acción, es «obrar».


En estos días oí una enseñanza de una pareja de jóvenes pastores argentinos sobre la fe, en ella mencionaron un versículo que hemos oído bastante, «La fe sin obras es una fe muerta». (Santiago 2:26b)
Es común estar planeando «actividades», obras, acciones, tareas, algo para hacer en absoluto movimiento. Puede ser por fe, por exigencias de otros o propias aspiraciones; pero al planear qué hacer lo más común suele ser: HACER ALGO QUE A OTROS LES PAREZCA QUE HACEMOS, algo visualmente activo, que evidencie que estamos «haciendo algo»…
El tiempo de quietud, así sea en una sala de espera suele desesperar, al común de las personas que he conocido suele parecerles que es «una perdida de valioso tiempo», pero en una sala de espera aprendí algo valioso si lo quieres leer te dejo el link para que lo puedas leer –> Es-perar
En esta oportunidad quiero escribir sobre la necesidad de aprender que DECIDIR ESPERAR, también es actuar, poder aprender que sentarse a esperar en ocasiones es algo bueno, y no una fatalidad, nos podría dar libertad del «qué dirán o pensarán», incluso puede protegernos de nuestras propias exigencias.
A veces las presiones suelen ser tan fuertes que hemos aprendido que estar tranquilos y no en movimiento, es algo socialmente despreciable; pero aprender a estar en paz aún estando quietos es algo preciado y digno de ser apreciado y valorado.
En una siembra hay que esperar que las semillas crezcan, que se agarren fuertes (aunque parezcan diminutas y muy débiles); lo que no se ve suele generar ansiedad, y el deseo de querer actuar, pero… DECIDIR ESTAR QUIETOS, PUEDE SER UNA DIGNA OBRA QUE HACEMOS POR FE.
Salmo 46:10 a
«Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios». Esto lo decía aún en al hablar de una guerra… Bello salmo 46.
Nueva Biblia de las Américas