Así es, planear en oración.

La identidad, aquello que decimos ser, define lo que hacemos, aquello a lo que le damos importancia en nuestros planes, y tareas. ¿qué responderías?, padre, mamá, esposo, empleado de… ingeniero…entonces se vale la no palabra exclusiva, porque también se podría hacer un juego con varias sólidas palabras.

En la noche solemos acostarnos pensando qué sucedió o qué haremos, ¿pero y eso tiene qué ver con aquello que somos?, Hay un plan mayor, ¿pero eso en lo que desgastamos el día a día, está relacionado con eso que es más trascendental, aquello que huella dejará?

Aquello que hacemos está relacionado con lo que creemos que somos: un papá hace cosas de ser papá, al que es médico lo diferencian los actos de un médico; al que es maestro, hermano, tío o sobrino, etc. No son etiquetas, estoy hablando de IDENTIDAD.

Lo que planeamos cambia cuando «nos encontramos» con aquel que nos creó (esto, tomado de la película Vencedor).

¿Qué haremos mañana, o en un mes, o para qué lo haremos? Y no me refiero a algo extremista, solo pequeñas semillas de bendición para los otros. Esto podría ser más sencillo, si le preguntamos al que nos creó. Un sencillo ejemplo de por qué tiene sentido decir que lo que hacemos tiene que ver con lo que decimos «ser»:

Es por sus obras que los conocerán, es por la manera que hablaban que supieron que eran discípulos de Jesús. Somos, entonces hacemos. A veces puede haber incongruencias porque «aprendemos a hacer cosas en piloto automático o por imitación», y ahí es donde se enreda lo que verdaderamente somos.

Es importante pensar qué hacer, pero cuando pienso qué hacía Jesús al levantarse en las mañanas, entonces creo que lo hacía era hablar con Papá Dios para varios temas, ente esos «planear el día los dos». Encontrar qué hacer de la mano del Señor en las mañanas, es algo posible y necesario…

Marcos 1:35-38 (RVR1960)

Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Y le buscó Simón, y los que con él estaban; y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. 

«La tarea diaria de Dios», es algo posible de recibir, y de maneras tan simples que puede ser como una enorme semilla de bendición cuando la hacemos, como una verdadera «carita feliz», que podemos recibir, por entregar alguna bendición al que nos saluda en el transporte, o al cliente del trabajo o a quién y de la manera que Dios lo quiera hacer, SOMOS HIJOS DE DIOS, Y POR ESTO PODEMOS HACER AQUELLAS TAREAS QUE PLANEAMOS EN LA MAÑANA (o durante el día), con el Señor en oración. Entonces seamos sensibles a la voz de Dios, y planeemos como si fuéramos dos (Él y …. tú, si así lo quieres hacer)

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Avatar de Diana Castro Diana Castro dice:

    Es hermosa es lectura, fija el propósito y la meta…
    Señor gracias por tu palabra y por la inspiración que entrega.

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