Este escrito surge de una conversación con un señor en el ascensor.
- «Buenos días», dije yo.
- «Buenas tardes», dijo él; «sí, creo que ya es buenas tardes».
- Y yo mirando la hora en mi celular, dije: -«Pues sí, pero si somos muy estrictos, entonces aún no sería»-, porque eran las 11:56 am. Algunos minutos faltaban para que fuera la tarde «oficialmente».
Pero este señor, me hizo entender que no debemos MENOSPRECIAR EL TIEMPO, el minuto es minuto, como hablamos, a veces en un minuto pueden pasar muchas cosas…
- «Y ese minuto, no regresa», – dijo él
Entonces entendí, a veces decimos son 10 minutos, no importa… Pero es que eso que se fue ya no regresa más… 10 minutos más de sueño, 10 minutos para dejar hervir el agua… Wao, este es el gran problema de procastinación:
Menospreciar el tiempo, y creer que es eterno; sí hay eternidad, pero lo que no hicimos esta mañana y teníamos planeado hacerlo, ya después no se logrará hacer porque otra tarea llegará… Por eso a veces parece que tuviéramos tareas en lista de espera que se acumulan, y parecen libros amontonados y casi cayéndose en el estante de una estantería… Menospreciar nuestro tiempo, es dejar pasar el agua entre los dedos: ¡Se fue, adiós»
Sin embargo, es bueno no «sobrevalorar» el tiempo, es bueno no hacerlo como si fuera un todo, es tiempo, punto, no es algo tan trascendental, porque en ocasiones es tanto lo que se quiere hacer en un minuto que lo único que logramos hacer bien es estresar el cuerpo y a los que están alrededor, así se dan accidentes, errores irreparables, y fatigas que se suman en contra de nuestra salud…
Valoremos el tiempo, en orden con calma, y con enfoque, sin menospreciarlo ni sobrevalorarlo, el tiempo es tiempo, una herramienta para actuar, es un recurso para aprovechar, como dice un muy conocido versículo:


Génesis 1:1 en el principio Dios creó los cielos y la tierra.
Seguramente es que todo tiene: un principio, un paso a paso, y un proceso… Porque eso sucede a través del tiempo, no por ni para el tiempo… Es solamente Tiempo.