Queja o ¿alabanza, en forma de agradecimiento?

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Buenas tardes, un grato saludo para dar el inicio a este escrito (que en los blogs lo llaman «entradas»). En verdad anhelo que al momento de leer estas líneas estés muy bien y si no, respira profundo y toma un tiempo de respirar para bajar el acelerador… ¿Listo?, vamos allá.

Este título es por algo que entendí hace poco, alguna vez aprendí algo pero lo había olvidado: «lavar loza, una y otra y otra vez… (queja)», entonces recordé: «si tengo loza para lavar es porque tuve alimentos para disfrutar (alabanza en forma de agradecimiento)«, y bueno, los que saben un poco de Pauli, saben que me gusta comer 🙂

Entonces, esto permitió que entendiera algo que quise compartir, y no guardarlo solo para mí:

Sí, es verdad que está la opción de elegir, y ¿qué tal si elegimos lo que pensamos desde el momento en el que el pensamiento se está gestando?, me explicó, si empezamos a cambiar el hábito de la «intranquilizante queja», por el buen hábito de agradecer, podríamos estar empezando a cambiar nuestra forma de pensar, aún desde el momento el que el pensamiento empieza a nacer. Claro, los pensamientos pueden surgir tan rápido que ni cuenta nos damos, antes de trancarlos, pero si te fijamos en nuestra cotidianidad, muchos pensamientos «inmediatos», son por hábitos que hemos adoptado.

Así, pues, si empezamos a fijarnos en agradecer muchos más, en entrenar nuestros sentimientos en recibir con gratitud, seguramente cuando algo salga de nuestro corazón o nuestra mente, será con GRATITUD.

Lucas 6:45  El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca. (LBLA – versión: La Biblia de Las Américas)

Entonces, si escuchamos que de nuestra boca, aún de la silenciosa que es constante en los pensamientos, empieza a oler a queja, ATENCIÓN, cambio inmediato, ¿cómo podríamos pensar en modo ALABANZA?

Alabanza, porque es gratitud, algo grato, algo agradable, bueno, limpio y honroso.

Algunos ejemplos:

  • Queja: ¿Por qué tan poco dinero, no alcanza?, Posible cambio: Gracias, tengo dinero, ¿cómo puedo aprender a administrarlo mejor?, a lo mejor algo es innecesario o algo nuevo puedo empezar a hacer

  • Queja: Me duele mucho esta parte del cuerpo, Posible cambio: Gracias, porque tengo un cuerpo que siente y me avisa lo que siente. O gracias, porque tengo piernas (aunque duelan), tengo ojos, orejas… Ahora, ¿cómo puedo cuidarlos para que no duelan?

  • Queja: Esta comida está horrible. Posible cambio: Gracias porque hoy serviste un plato a la mesa.

Así unos y miles de ejemplos podríamos pensar, pero mejor demos GRACIAS porque hay nuevas oportunidades para empezar a cambiar y dar gracias para vivir con mayor paz.

El Espíritu Santo nos continúe bendiciendo, y enseñando qué molestas quejas podemos empezar a cambiar para que de nuestra boca salga Gratitud para Bendición, desde que nacen en nuestro corazón.

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