AMOR, es una de las Riquezas de Dios

Es verdad que el amor en sí, no tiene una única definición, pero también es verdad que a cada uno de nosotros le ha tocado vivirlo de una u otra manera diferente, y estoy casi segura que a cada uno le ha tocado una enorme porción de amor, para dar…

Amar es… Montones de sinónimos o explicaciones podríamos escribir, pero en esta ocasión quise escribir sobre la «posibilidad de amar»; de esa inmensurable riqueza que es AMAR, amar… de Nosotros hacia otros (incluidos nosotros mismos como receptores de nuestro amor).

A veces dicen ojo, atención ponga límites al amor…Pero, ¿cómo limitar el crecimiento de un fruto?, sí, el amor es un fruto en sí mismo:

«Los frutos del Espíritu son AMOR…» Gálatas 5:22

En el crecimiento de una naranja, se pueden alterar los componentes, la ciencia lo ha hecho y hasta el sabor es ahora más insípido y los nutrientes escasos, el color y la apariencia puede ser perfecta, atractiva y casi homogénea para las similares piezas, que en el laboratorio han tenido su origen, esto es una naranja «forzada, creada pero no verdadera».

Esto podría suceder con el amor, podría ser forzado, formado, creado por parámetros de filosofía, razonamientos, casi como si fuera el laboratorio el lugar de gestación, pero… ¿Sería este un amor libre y real?

Es mi opinión, ¡no!

El amor podría ser ese tipo de amor que crece en medio de fríos pensamientos, calculados razonamientos, y plagiados inventos ajenos de libros escritos por muchos otros, ¿pero sería un amor libre y real?

El amor como fruto del Espíritu de Dios es indescriptible en sí mismo, y porqué no pensar en que también tenemos derecho a nuestro propio amor: como dijo un sencillo pero alegre odontólogo a una paciente tan pronto la vio, no puedes dar de aquello que no tienes… Está bien amarnos, está bien cuidarnos, está bien, con o sin límites, pero ¿cuáles son los límites?, porque si definimos límites, estamos aplicando una fórmula para nada divertida, y para anda sencilla, SIMPLEMENTE AMEMOS.

Es el AMOR, un fruto de buen origen… Entonces déjemoslo crecer, nutramos y cuidemos la semilla que nos dio Papá Dios, y que podamos decir: ¡el AMOR, es una de las Riquezas de Dios!

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