Si puedes creer, al que cree todo le es posible

el

Esto lo dijo Jesús, como está escrito en Marcos 9:23 «si puedes creer, al que cree todo le es posible».

Esta afirmación, me hacía pensar en por qué hay cosas que no son posibles… Por qué hay oraciones (como en casos de sanidad o mejor aún, enfermedad) en los que no sucede nada… Así entendía que hay una buena cantidad de preguntas para hacernos.

Y si alguien te preguntará, como un niño, qué caracteriza tu fe, que le contestarías? (Te invito a tratar de contestarlo, no solo te límites a que tus ojos pasen por estas líneas; estas líneas serían semilla si hacen algo diferente en ti, al ser leídas)

– Mi fe, es en mi poder o es en el poder de Jesucristo?

– Mi fe, es mi voluntad de creer en lo que Dios puede hacer?

– En qué áreas es fuerte mi fe?

– En qué areas es débil aún mi fe?

– Mi fe busca agradar a otros?, como cuando oramos por alguien, o como cuando tenemos certeza de que algo es de dientes para afuera pero aún mientras lo decimos, hay duda en nuestra cabecita.

– Mi fe es constante?

Espero que las anteriores preguntas las hayas leído como si te las hicieras a ti mismo (y algunas respuestas hayan surgido).

La fe no es cuestión de magia, tampoco de posiones, ni de fórmulas, ni de recetas; pero sí es importante saber y tener claro que la fe debe ejercitarse y debe tener como característica ser constante, la fe debe tener constancia.

La fe de cada uno no es prestada es propia.

La fe de cada uno no ha terminado de crecer, por esto necesitamos a Jesús, porque la fe de cada uno no es suficiente, la fe de cada uno puede dudar, ser variable, inconstante, a veces olvidadiza (porque olvidamos lo que hemos vivido), pero caractericemonos por buscar que nuestra fe no se pierda, guardemosla con celo (aunque a veces sea necesario reunirnos en el secreto antes que ir a reunirnos con otros invitados a la mesa… Como si de una junta o una reunión de amigos se tratara, reunamonos con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo… Que seamos el único invitado a su mesa, cuando sea necesario y por lo menos una vez a dirio).

A nuestra fe puede faltarle dirección o determinación…Hay que fortalecer el músculo de la fe para que las circunstancias no la tuerzan tan fácilmente.

Quizás a nuestra fe, podría faltarle libertad para ser fe y qué mejor que darle espacios de oración, de buen consejo, de buen alimento.

Por ejemplo, preguntemos primero a Dios antes de sencillas decisiones y luego obremos (empecemos creyendo que él puede contestar no si le preguntamos)… Creo que por eso Jesús lo hacía en todo tiempo, en la mañana, al mediodía, al acostarse, antes de reunirse con sus discípulos, con sus amigos; también lo hacía después de algunas situaciones como: luego de enseñar, luego de lo que llamaríamos trabajar, luego… luego… luego… También él iba a orar.

Por último, respondámonos:

– Con qué ejercitamos nuestra fe?

– Con qué nutrimos el músculo de nuestra fe?

– Dondé ejercitamos nuestra fe?

Una fe en ayunas, es una fe débil; ojo es diferente a una fe en ayuno.

Una fe ejercitada con consejos del mundo, es temporal y limitada; por esto, busquemos que nuestra fe sea constante y quizás algún día podamos aconsejar a ese niño que nos pregunte por nuestra fe: si puedes creer, al que cree, todo le es posible.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Avatar de Liliana Cortes Liliana Cortes dice:

    Tu escrito me lleva a reflexionar lo que dice Santiago 2:14 en version NTV. De que sirve decir que tengo fe sino lo demuestro con mis acciones?
    He entendido que es la dupla con la que Dios puede actuar, creer para ver, por supuesto, aplicando el consejo de sabios, por ejemplo. Pero debe ejercitarse, en las pequeñas o grandes cosas, porque la fe sin acción estara muerta.
    Gracias por compartir lo que Dios te da.

    Me gusta

    1. Avatar de paulicastros paulicastros dice:

      Muy cierto todo lo que dices Lili, gracias por complementar.

      Me gusta

  2. Avatar de Ernesto Avila Ernesto Avila dice:

    Hola Paula, qué interesante el ejercicio del niño, Yo le respondería que lo que caracteriza mi fe es mi alegría,la cual aveces está un poco baja pero al final siempre sonrrio.

    Y como le saco músculo a mi fe ?, Pues de eso se encarga Dios, y puedo decir que cada día lo ejercita, con temor y temblor sigo corriendo la cartera en la que me puso…
    Bendiciones gracias por seguir escribiendo

    Me gusta

Deja un comentario