La fe… se habla tanto de ella…
Paciencia… se habla tanto de ella…
Pero, ¿cuando hablamos de fe tenemos certeza, o nos acostumbramos tanto a esa palabra que es un sonido más en la cotidianidad?
¿Y de la paciencia?, es chistoso ver cómo a veces se habla impacientemente de la paciencia, se aconseja sobre la paciencia con apuro, se busca ser paciente con ansiedad, y, si así es… Ya desde el principio hay algo que no empezó bien…
La Fe y la Paciencia, son frutos del Espíritu Santo, como dice Pablo a los Gálatas (5:22-23)*; entonces: si son frutos, semillas tuvieron que haber sido sembradas; y si fueron sembradas y buenos frutos dan, es porque buen sembrador las sembró; y si crecieron, es porque en buena tierra se sembraron y buen sembrador las cuidó.
Pero, ¿cómo crece un fruto del Espíritu Santo, y… Las semillas, de dónde salen, dónde se pueden comprar, dónde se buscan, dónde se consiguen, con qué divisa se adquieren?
En parte, somos espíritu (Génesis 1:27 / Ezequiel 37:7a)*, y somos templo del Espíritu Santo (2 Corintios 6:16)*; por lo tanto, la paciencia, entiendo ahora, no se busca, no es tan fácil encontrar algo afuera cuando dentro puede estar, esto puede generar ansiedad y por esto digo que habría algo que no empezó bien desde el principio.
Entonces, si es un fruto, ¡se disfruta!, como esa fruta que tanto puede gustarte, como una jugosa naranja al despertar, necesitó tiempo para crecer, fue todo un proceso, no algo inmediato, aunque con prontitud la veas de tu cocina a la mesa.
Hay unas más jugosas y dulces y otras más ácidas y pequeñas, pero… Si dejamos que el Espíritu Santo la abone, la riegue, la pode, y diga en qué momento está lista para poderla ¡disfrutar!, podría ser cómo una exquisita naranja que alcance para más de un vaso pequeño, y es más, podríamos deleitarnos con un buen vaso de paciencia, que nos dure lo que sea necesario; y como es una buena semilla, si lo permitimos, seguiría dando buenos vasos de paciencia, una y otra vez, tantas veces como sea necesario.
¿Y qué hay sobre el título que encabeza éste escrito?, PACIENTE FE…
Algo que aprendí al leer el devocional de estos días, en la meditación que acompañaba la lectura de Marcos 2:1-12… Un ejemplo sencillo pero a veces complejo para nuestras cabecitas: ahorrar, solemos hablar de ahorrar por un año, pero, ¿un ahorro a mediano plazo, como de 6 años, lo podríamos planear?
La fe, como otro fruto que es, requiere tiempo, y mientras le permitimos al que vive en nuestro templo, que limpié la tierra (en el proceso de santidad), que quite las basuras y malezas que pretenden establecerse… Entonces, cada vez más, la tierra más fértil será y los frutos de la buena semilla de la fe más deleitosos serán.
A veces las oraciones parecen discos rayados, pero… ¿Y si es que el fruto de la fe está en proceso de crecimiento y no está listo para ser servido y consumido?, ¿cómo podríamos interrumpir lo que podría ser una gran y jugosa naranja por tan solo querer comer una dulce pero pequeña naranjita?
Paciente fe… Tiempo de eternidad, no de calendario ni de reloj de humana invención.
Paciente fe… Si hay certeza (Hebreos 11:1)* de lo que se espera y convicción de lo que no se ve… ¿Por qué damos lugar a la impaciencia?
Espíritu Santo, gracias por esos frutos de paciente fe que, en el tiempo de Abbá, podremos ¡disfrutar!.. Ricas, grandes y muy jugosas naranjas podrían venir para ser servidas en nuestra mesa, y hasta podrían alcanzar para con otros compartir…
Los versículos a los que hice referencia:
*Gálatas 5:22-23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (RVR1960)
*Génesis 1:27 Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó (NVI)
*Ezequiel 37:7a Pondré en ti mi aliento de vida, y volverás a vivir. Y te estableceré en tu propia tierra (NVI) / Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis (BTX)
*2 Corintios 6:16a El cuerpo de ustedes es como un templo, y en ese templo vive el Espíritu Santo que Dios les ha dado (TLA)
*Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (RVR1960)