Hace 11 años, un domingo también, ella se acostaba al amanecer con una nueva ilusión. Luego que el sol había anunciado con su luz que ya había amanecido, parecía que para ella la lumbrera mayor (Génesis 1:16) también anunciaba algo nuevo; en medio de la luz que deja atrás la oscuridad de la noche, algo nuevo e inimaginable para ella comenzaba.
La mayoría de las personas celebra el día en que se casaron, pero ella se emociona mucho más, incluso antes que llegue la fecha en que la luz llegó como una nueva, curiosa y retadora ilusión.
De su historia de amor muchos han sido testigos, por eso cuando se casaron invitaron a sus familias a celebrar «su historia de amor», no fue una ceremonia común, tan sólo los querían hacer participes de la celebración del amor, pues fue una historia que no empezó con un sí en una boda, fue algo que empezó en el corazón de su Abbá.
¿Pretencioso es pensar que a ella la creó el gran «Yo Soy» (Éxodo 3:14), y que Él también pensó de quién sería ella la «ayuda idónea» (Génesis 2:16)?
Más que pretencioso, ella considera que es una enorme bendición.
La nueva, curiosa y retadora ilusión, que llegó con un amanecer y como un nuevo amanecer, fue: una promesa de amor; entonces, ella una vez más quiso creer en que eso para ella también podría suceder.
Inquietante situación antes que saliera el sol… Algo diferente en él veía, como respuesta de una oración que en su más profundo anhelo anhelaba y había escrito en un pequeño papel; lo diferente que en él veía era cada una de las palabras que ella había escrito en aquel trozo de papel: caballeroso, inteligente, respetuoso, amable, valiente… Muchos con estas características conoció, pero todo esto en él tenía una manifestación diferente, era especialmente caballeroso, sorprendentemente respetuoso e inquietantemente valiente.
¡Vaya!, parecía que la oración había sido escuchada, pero como todo lo que viene de Dios, fue con abundancia superada. Por esto, hoy domingo, 11 años después de conocer a quien hoy llamo esposo, me gozo en la gloria de las bendiciones sobreabundantes de Dios.
Estos días nos reíamos pensando en cómo Dios, el que nos creó y soñó con que estuviéramos juntos, nos miraba desde el cielo y con Jesús y el Espíritu Santo decían, con una enorme sonrisa: «¡ya casi se van a encontraaaaar!» (muy loco pensarlo, bueno no creo (1 Corintios 2:14), inimaginable, tampoco lo creo, se parece mucho a lo que ejemplifica la película «La Cabaña»).
Hoy doy gracias públicas a Dios porque he podido conocer en estos 11 años el amor que: ilusiona (aún 11 años después); inspira (a pesar de las dudas del incierto futuro nos hizo valientes desde el inicio); que reta (hasta cruzar océanos), que protege y cuida sin cansancio; que es dulce; que busca y cree en lo mejor del otro; que aconseja hasta que quiebra terquedades; que intercede ante el Padre en silencio y sin algarabía; que comparte todo lo que tiene, aunque parezca poco (no tenía un palacio cuando me mudé a España, pero su todo -una habitación- fue la más grande riqueza porque hogar se hizo para los dos); que es paciente y tiene fe (y no por lo que ve)…
¿Enamorada?, sí, cada vez más, porque Dios nos ha permitido sumergirnos en el amor, en SU amor, por esto estoy en-amorada, como si el amor fuera una morada en la que decidimos entrar… Así podré contarle a mis generaciones que es falso que el amor se acaba con el tiempo o que cambia (con amargo tono como oía decir a muchos adultos en mi niñez); pues el amor entre esposos sí cambia, porque se fortalece, crece, madura y se hace cada vez más verdadero.
No te cuento esto por orgullo ni vana-gloria, solo porque quiero hacerte participe de una bella historia de amor en la que es imposible dejar de contar a todos las maravillas que hace Dios (Isaías 12:4-5), porque no dudamos que siempre ha sido más fácil cuando hemos reconocido que Dios es el primer hilo del cordón que con 3 dobleces no se rompe fácilmente (Eclesiastés 4:12) y estamos seguros que así será hasta que nuestras canas peinemos (Isaías 46:3-4).
Te comparto las citas bíblicas que utilice:
Génesis 1:16
E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. (RVR 1960)
Éxodo 3:14
Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. (RVR 1960)
Génesis 2:18
Y el Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea. (LBLA)
1 Corintios 2:14
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (RVR 1960)
Isaías 12:4-5
4 Y aquel día dirás: Dad gracias al Señor, invocad su nombre, haced conocer entre los pueblos sus obras, haced recordar que su nombre es enaltecido. 5 Cantad alabanzas al Señor, porque ha hecho cosas maravillosas; sea conocido esto por toda la tierra. (LBLA)
Eclesiastés 4:12
Una sola persona puede ser vencida, pero dos ya pueden defenderse; y si tres unen sus fuerzas, ya no es fácil derrotarlas. (TLA)
Isaías 46:3-4
3 Dios dijo: «Óiganme ustedes, israelitas que aún quedan con vida: Yo los he cuidado desde antes que nacieran, los he llevado en brazos 4 y seguiré haciendo lo mismo hasta que lleguen a viejos y peinen canas; los sostendré y los salvaré porque yo soy su creador. (TLA)
Es una enriquecedora manera de glorificar a Dios por todas las bendiciones recibidas en esta preciosa historia de amor
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