El amor de Dios, la más grande provisión (parte 2)

¿Y cómo es que protección, cuidado, abrigo, mimos, restauraciones, sanidades, reconciliaciones, propósitos y paz; son ejemplos de la provisión?

Pude llegar a ésta conclusión, que el amor de Dios es la más grande provisión, porque en tiempos en los que no he trabajado (aún estando fuera de mi país) y por lo tanto no he podido recibir «dinero directo para mis gastos», he podido ver que Dios provee más que dinero, y como dice un hermoso versículo » a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien (Rom 8.28a – RVR 60)»…  Y a mí, estos momentos me ayudaron a descubrir hermosas verdades sobre Dios, como ésta, que su provisión, va mucho más más allá del dinero.

Algo así como el cuidado que los padres están llamados a dar a sus hijos… Va mucho más allá del dinero.

Algunos ejemplos para ver la hermosa capacidad proveernos de Papito Dios, y todo esto es porque nos ama:

  • De protección o cuidado: evita algo que podría hacernos daño, aunque para nuestros ojos sea bueno, como ir a alguna reunión, o que hagamos un acuerdo (que podría traernos problemas), o alguna persona que se aleja sin nosotros entenderlo, etc.
  • Abrigo: no solo para no sentir frío, sino que nos «acobija» con personas a nuestro alrededor que procuran nuestro bien-estar.
  • Mimos: con eso que anhelamos mucho pero que no le decimos a nadie, y de repente lo recibimos; incluso con el pasar de una mariposa, un bello cielo, la sonrisa de una sobrina, un antojo, un grato aroma de la infancia, etc.; eso que solo el que conoce nuestros pensamientos sabe que anhelamos.
  • Restauraciones: aquellas cosas de nosotros que solo Dios sabe cómo modificar, como los que decían que serían bravos toda su vida y ahora son más tranquilos y hasta tiernos, como los que no creían poder hacer algo y lo hacen y se maravillan, como los que dicen que están (física o anímicamente) de una u otra manera, pero Dios cambia la situación, etc., restaura al estado del diseño original con que cada uno fue creado.
  • Sanidades: del alma y del cuerpo.
  • Reconciliaciones: cuando Dios permite que dos personas que se aman y no se hablan puedan «reconciliarse» aún en simples situaciones; Él usa todo para bien, de los que lo aman, pues como un padre amoroso no quiere que sus hijos guarden amargura ni dolor.
  • Propósitos: como dice un libro, «solo el inventor de la obra sabe para qué sirve la obra que creo». (Una vida con propósito, Rick Warren); y cuando se van vislumbrando nuevas metas, nuevos propósitos en los que encajamos de manera asombrosa, solo hay un ser Grandioso que pudo proveerlo.
  • Paz: claro que en ocasiones la provisión del dinero trae paz, pero la paz que vale es esa que sobrepasa todo lo que podemos entender y que calma toda emoción y pensamiento aunque no entendamos porqué.

Filipenses 4:7

7 Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo. (TLA)

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