La obediencia nos une a Dios; como si los dos extremos estuvieran muy bien pegados, así ninguna de las puntas se caerá, y el vínculo será muy fuerte. (1 Juan 3:24 (TLA) «Si obedecemos a Dios, viviremos unidos a él, y él vivirá unido a nosotros. Esto lo sabemos por el Espíritu Santo que nos ha dado.»)
Es como si los extremos de un puente estuvieran bien «asegurados»; entonces puede haber tránsito y comunicación.
«En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él.» 1 Juan 2:5 (NVI)
Vaya tesoro de este versículo: Si obedecemos a Dios su amor se «manifestara plenamente» en nuestras vidas.