La historia de Samuelita (parte 3): la valentía del que confía

Y aunque Samuelita tenga en las patas verdes pastos, sabe que no siempre será «todo tranquilidad», posiblemente andará en momentos complicados; y Dios sabía que habría tribulaciones, momentos difíciles o situaciones complejas… Pero para todo esto también nos dio promesas de permanecer con nosotros:

Salmos 23

El Señor es mi pastor; tengo todo lo que necesito. En verdes prados me deja descansar; me conduce junto a arroyos tranquilos. Él renueva mis fuerzas. Me guía por sendas correctas, y así da honra a su nombre. Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan. Me preparas un banquete en presencia de mis enemigos. Me honras ungiendo mi cabeza con aceiteMi copa se desborda de bendiciones. Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre. (NTV)

Por esto, Samuelita, es una ovejita valiente, porque aunque está hecha de arcilla (y podría quebrarse), sabe quién es su pastor:

Isaías 58:11 

11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. (RVR1960)

¿En todo o en todos los que hemos puesto nuestra confianza, siempre nos han ayudado y siempre han estado?, yo aprendí, y me constó mucho aprenderlo, que no debía juzgarlos ni culparlos, porque en quien debía poner mi total esperanza era en Jesús, el que ni siquiera falló ante la muerte de cruz. Ellos, profesores, jefes, amigos, líderes y conocidos, eran personas y podrían fallar, aún sin querer, pero el único que no fallaría jamás, ese era Jesús, por esto es mejor poner la confianza en Él.

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