Eres bueno, en gran manera eres bueno.
Hoy quería compartir algo bonito que salto a mis ojos mientras leía, hace poco, Génesis 1: «cada vez que Dios terminaba algo, decía que le parecía bueno y lo bendecía«, el gran creador decía que era bueno, no que era perfecto, y luego, cuando terminó de crearlo todo, vio que todo era bueno en gran manera.
Génesis 1:31
31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. (RVR1960)
Génesis 1:27-28
27 Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, 28 y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo». (NVI)
Que Dios nos permita vernos con sus ojos, para que reconozcamos que como creaciones suyas, somos buenos en gran manera y podamos bendecirnos a nosotros mismos, pensando bien y hablando bien de nosotros mismos, creyendo en nosotros mismos, agradeciendo por nuestras vidas, confiando en nosotros; no como los superheroes que algunos pretenden formar con ideologías auto-impulsadoras, sino porque para Dios también fue importante que nos amaramos a nosotros mismos, dejándonos un recordatorio en la Biblia.
Mateo 22:39
39 Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (NTV)
Marcos 12:31
31 El segundo es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ningún otro mandamiento es más importante que estos. (NTV)
El amor es comprensivo no perfeccionador, sí excelente pero no fatigador. Cuando busquemos «ser moldeados o pulidos» recordemos éste mandamiento.
Y que, también Dios, nos permita ver que cada una de las obras que creamos (familia, trabajo, proyectos…), son buenas y podamos bendecirlas; pues de alguien muy bueno bueno, muy buenas cosas han de salir.
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